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martes, 21 de marzo de 2017

#DiaInternacionalDeLaPoesía



Un día dedicado a la poesía

La Unesco decidió que cada 21 de marzo se celebre el Día Mundial de la Poesía. Un día que coincide con el comienzo de la primavera y es que esto, tal vez para muchos, le da más relevancia a la celebración.  Sin embargo, para muchos otros, la poesía es completamente atemporal, ha existido siempre y sobrevivirá mientras haya quién se emocione escribiendo un verso, lo lea o lo recite, o simplemente lo piense y lo sienta. 

Afortunadamente, la poesía ha encontrado una nueva vía para llegar cada vez con más frecuencia a algunas personas que la están descubriendo y a todos aquellos que la han disfrutado siempre. Las redes sociales se han convertido en la tierra donde se cultiva la poesía que llega a millones de lectores. En muchos casos, el anonimato que ofrece este tipo de exposición ha animado a tantos poetas dormidos a mostrar sus letras, a compartirlas desinteresadamente con quién desee leerlas.  También los que amamos la poesía agradecemos poder encontrar sentimientos dibujados en palabras,  con las que nos identificamos y que producen admiración por su belleza.

Nuestro blog ha querido siempre ofrecer su espacio a todos los poetas que quieran brindarnos sus poemas. Pensamos que un solo verso, escrito desde las emociones ya es todo un poema. Nos acercamos a nuestros lectores por medio de ellas, es el hilo que nos une a todos. La poesía es la comunión entre las emociones del poeta y las del lector.
@clubpoetasblog 


Cuando los poetas escriben sobre poesía...




domingo, 19 de marzo de 2017

El mejor hombre #FelizDiaDelPadre



Escondía cosas antes de dormir. A la mañana siguiente, no es que olvidara dónde las había escondido, sino que no recordaba siquiera que las había escondido. Siendo así, para su raciocinio: alguien se las había quitado. En la habitación de al lado dormía uno de sus hijos, el varón menor, que más le cuidaba porque vivía con él. Así que el hombre, padre y abuelo dedujo que su hijo le robaba por la noche mientras él dormía. Otros dos hijos venían de día a verle y a cuidarlo también. Y a ellos se atrevió a confesar sus deducciones: “Vuestro hermano me quita cosas cuando estoy durmiendo”. Después las sospechas se convertían en acusaciones directas al hijo que lo cuidaba: “Jamás pensé que ibas a tener tan poca vergüenza. Eso es ser malo, robarle a un padre, ¿me quieres decir dónde está mi correa?”. La correa o cinturón de pantalón era uno de los muchos ejemplos o cosas que se perdían de vista, para el padre que su hijo las robaba, para el hijo que el padre las escondía y después no se acordaba.


Su hijo prefería seguirle la corriente en todo lo que podía, pero a veces no podía, y le decía: “Papá, no escondas las cosas, si quieres tener una buena vejez, no escondas las cosas, déjalas a la vista, que nadie te las va a quitar”. Después buscaba o reponía el objeto “robado”. La casa era grande con mucho mobiliario, ropas, adornos, etc…, así que el hijo no siempre encontraba lo que escondía el padre. Con la correa, por ejemplo, tuvo que comprarle otra. Una correa nueva… Pero si el hijo le había robado una correa usada también lo haría, o más lo haría, con la nueva, así que mejor esconderla… A la mañana siguiente comenzaba la historia de nuevo, la del hijo ladrón. Durante la cena, sin embargo, el padre le contaba al hijo aventuras de su juventud. Historias que el hijo había escuchado veinte o treinta veces, pero que solía disimular como si fuera la primera vez. Y juntos sonreían e incluso reían.