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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Bienvenido otoño...


Desde mi ventana veo llegar el otoño, como  en todas las estaciones, buscando los colores.  Ha llegado la época en la que el mar se viste de azul marengo, combinando armoniosamente con el gris de las nubes.  Va apareciendo casi de forma imperceptible, sin hacer ruido, solo las débiles lloviznas que tras los cristales encuentran las melancolías dormidas de los poetas.  Se despiertan las metáforas  para describir la tristeza, porque no hay  poesía más bella que la lluvia cualquier día de otoño. 
Ninguna estación como esta para despertar sensaciones. Es un cuadro barroco lleno de dorados y ocres.  Retorcidas hojarascas y calles alfombradas de vidas  que se despiden ya cumplido su tiempo;  dejando espacio a los cipreses para que velen su muerte y a las rosas de invierno, que se preparan para cuando llegue la  escarcha.  Suave brisa que roza nuestras caras sonrosadas por el frió, temblor de vida cuando sentimos como el calor se escapa de nuestro cuerpo y la gente, que parece que camina sin prisa, pisando despacio el suelo mojado o saltando charcos con paraguas de colores para retar al cielo e ignorando las ramas desnudas que tiemblan con el viento.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ausencias




“Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde”

Jorge Luis Borges






Más de  Gisele Gamarra Giese en su blog www.gricelgg.tumblr.com

jueves, 17 de septiembre de 2015

Cada jueves a final de mes


Cada jueves a final de mes María, Silvia y Marta cenaban en el mismo restaurante italiano desde hacía más de 10 años,  era un ritual que habían acordado cuando las tres acabaron su carrera de derecho, que pasara lo que pasara cada jueves a final de mes cenarían juntas para nunca perder el contacto. María, como casi siempre, llegaba tarde, hoy era culpa de tener que haber sacado al perro antes de ir, otros días era que le cerraba el super o la había entretenido un cliente en la asesoría laboral donde trabajaba.  Cuando llegó, Silvia y Marta ya casi había acabo con la botella de aquel lambrusco tan malo pero que tanto les gustaba a las tres. Silvia gracias a su facilidad con los idiomas había conseguido llegar a ser subdirectora del departamento de ventas internacionales de la delegación en su ciudad de una importante multinacional, Marta trabaja como abogada civilista en uno de los bufetes más importantes de la ciudad, mientras que María aun trabajaba en la misma empresa donde había realizado sus prácticas en la carrera, seguía con su trabajo de oficina a jornada partida que no le dejaba tiempo para casi nada.
Al entrar en el restaurante María sonrío a Silvia y Marta a modo de disculpa por llegar tarde y se sentó junto a ellas. Cuando estuvieron las tres en la mesa, el camarero, que ya las conocía, les dio la carta. Silvia y Marta decidieron probar las nuevas propuestas culinarias, mientras que María volvería a pedir una  pizza de pepperoni.  Mientras cenaban, entre risas y copas de vino, se supieron al día en sus vidas, Silvia contaba su enésima aventura amorosa  surgida en uno de sus múltiples viajes de trabajo, en busca de ese don perfecto que en el fondo ella sabía que no existía, Marta volvía a relatar otra de las idas y venidas, de las muchas peleas y reconciliaciones en su tormentosa relación amorosa; ella que se mostraba tan fría e implacable en los tribunales, era sumisa y condescendiente en su relación. Lo perdonaba todo, desplantes, faltas de respeto, e incluso, alguna que otra infidelidad, y todo ello por su falsa creencia de que él  cambiaría algún día. María, muchas veces, ante las situaciones relatadas por sus amigas, dignas de cualquier folletín o telenovela, no sabía que decir, no sabía que contar. Su vida en comparación con la de sus amigas parecía aburrida y anodina, con su trabajo de siempre, su pareja de siempre, Javier, con el cual estaba desde que ella tenía 18 años, una vida tranquila y sin sobresaltos. 
Mientras Silvia y Marta seguían parloteando sin parar, a la mente de María le vino aquella vez en que Javier corrió raudo y veloz a su encuentro cuando le llamó para contarle que el coche le había dejado tirada en la autopista, cuando en el invierno pasado estuvo una semana en cama por culpa de la gripe y él se desvivía por cuidarla, cuando hacían ese reality show en la tele, que tanto le gustaba a ella y que tanto aborrecía él,  y que siempre veían juntos... Y fue entonces cuando una gran sonrisa se dibujó en la cara de María al darse cuenta que ella tenía lo que sus amigas tanto andaban buscado, aquello que tanto ansiaban...
 Autor: Carmen (@Persefone123)

“No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad”
Thomas Jefferson



El animal




"Verdaderamente,  el hombre es el rey de los animales, pues brutalidad supera a la de estos"

Leonardo Da Vinci




Más de Verónica Calvo en su blog Tinta de Sueño 




martes, 8 de septiembre de 2015

La sonrisa de camila





Conocí a Camila hace un par de meses en un viaje que hice a Sicilia con mi familia. La isla es preciosa y muy grande, por lo que tuvimos que hacer muchos kilómetros para conocer, al menos, lo que más nos interesaba.  Aún confiando en nuestro GPS salíamos a diario casi a la aventura ya que muchas de las autopistas o vías principales estaban en obras, por lo que, siempre terminábamos buscando alternativas para llegar a nuestro destino. 

Esa mañana salimos hacia Caltanissetta cuando encontramos el primer desvío del día.  El GPS no nos indicaba alternativa por lo que decidimos utilizar los métodos de antaño: preguntar.  Nos encontrábamos  casi a la entrada de un pequeño pueblo cuando vimos a un hombre que estaba arrancando hierbas en un camino que conducía hacía una casa.  Paramos para preguntar con nuestros pequeños conocimientos de italiano y un español lento, acompañado por ese manoteó que nos hace creer que es más explícito que las palabras.  El hombre, al darse cuenta que éramos españoles sonrió y nos indicó que aparcáramos en su camino para no molestar a los otros vehículos.  Al acercarse a nuestro coche vio a mis pequeñas sobrinas y enseguida nos invitó a bajar y le dijo a las niñas que cogieran lo que quisieran de unas cajas que tenía a un lado llenas de melocotones y cerezas.  Bajamos todos del coche y en ese momento oímos las risas y una algarabía que venía de la casa.  Eran dos niños que corrían y otra pequeña detrás de ellos, que también corría, pero en una silla de ruedas.  Los niños se acercaron a nosotros y ella, a trompicones, también lo hizo.  Tenía unos enormes ojos marrones, muy expresivos, pero era su sonrisa lo que realmente dibujaba su bonita cara.

Al principio, se acercó tímidamente a mis sobrinas, pero luego, ella misma cogía con sus manos algunos melocotones y se los ofrecía con una sonrisa.  No dejó de sonreír en ningún momento.  Su madre a lo lejos los llamó, regañándoles para que no molestaran, pero los niños no se apartaron de nosotros.  Su padre nos contó entonces que, algunos años atrás, durante unas lluvias torrenciales, un muro de las huertas se había derrumbado y Camila había quedado debajo de los cascotes, que casi la pierden y como consecuencia del accidente, su columna había quedado gravemente lesionada.  Quedamos todos muy impresionados con la historia, pero, también nos fuimos de allí con el recuerdo de una niña que, a pesar, de su condición no dejaba de sonreír y jugar como cualquier otro niño. 


Camila tiene una sonrisa llena de vida.  Irradia una alegría que alcanza a todos los que están junto a ella.  Está rodeada por quienes la aman y la hacen participar de la vida como una más.  Lo único que la hará siempre diferente será su hermosa sonrisa....




                    

domingo, 6 de septiembre de 2015

Sigo sin






"Yo sigo sin rumbo, sin blanco fijo, cediendo a impulsos que me llevan adelante"


 Domingo Faustino Sarmiento





El autor y su libro... Alejandro Campoy Fernández y "VerS.O.S y otro dilemas" 

Alejandro Campoy Férnandez  es el autor del libro “VERS.O.S. y otros dilemas”  (2015),  un libro difícil de beber si vas "leído". En él, el autor dirige poemas profundos a todas y cada una de las mujeres que han poblado su vida y han contribuido a mejorarla pues, como nos dice el autor, "es una forma elegante de hacerlas el amor, al menos, una vez más". Le ha costado publicarlo pues inevitablemente contiene parcelas de intimidad y a nadie le gusta desnudarse ante la mirada vestida de los demás. Original en el formato y modesto en cuanto a número de ejemplares porque la obra lo reclama. Es una declaración de guerramor, personal y profunda, libro escrito para ellas, pero con el objetivo de que nunca lo lean.