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miércoles, 4 de mayo de 2016

El traje de la novia



En 1952 una jovencísima Audrey Hepburn se encontraba en Roma filmando la película “Vacaciones en Roma” con el actor Gregory Peck. Una tarde se acercó hasta el Atelier de las hermanas Fontana, famosas en aquel momento por introducir la moda italiana a nivel mundial. Su encargo fue un vestido de novia ya que empezaba a organizar su boda con el industrial británico James Hanson. Quería un vestido único, exclusivo y de corte romántico. Zóe, Micol y Giovanna, se dedicaron personalmente de aquel encargo. Con frecuencia, durante los descansos del rodaje, la actriz se escapaba para las pruebas y estaba encantada con el diseño del vestido. Pasadas unas semanas y ya con el vestido terminado, la pareja dio por terminado su compromiso y suspendió la boda. Audrey les pidió a las famosas modistas que buscaran a una bonita joven italiana que estuviera a punto de casarse y cuyos recursos no le permitieran tener un traje de novia y se lo regalaran. Amabile Altobella fue la afortunada en lucir el primer traje de novia, aunque secreto de Audrey Hepburn…

Hubo una época en la que la radio, era el único contacto directo con el mundo del que podían presumir los pueblos más apartados de las grandes ciudades. La información y la música, o los folletines a los que se hacían asiduos tanto hombres, como mujeres, era una forma de reunirse en torno a un aparato que les invitada a soñar y desear todo lo que aquellas voces transmitían.
Amabile, o Ama, como la llamaban cariñosamente, era una de esas jóvenes soñadoras que siempre se hacía acompañar del eco de la radio mientras se dedicaba a las labores en casa ayudando a su madre, o al atardecer cuando ya llegaba el descanso después de un duro día de faena en el campo. Soñaba con las historias de amor que contaban, siempre con un final feliz y se imaginaba paseando su amor por Adelino por uno de esos elegantes salones. Ya habían hablado de casarse y la ilusión solo alcanzaba a su futura vida con él, porque pensar en una boda como la de las novelas era un sueño que no pasaría de serlo. A una joven sin apenas estudios y a su novio granjero, tan solo se les estaba permitido soñar. Ambos sabían que con sus trabajos en el campo tan solo les alcanzaría para una celebración modesta. Tal vez ella podría comprar algún corte de tela para hacerse un vestido sin mucha pretensión y una sencilla comida para reunir a las dos familias.
Iba a comenzar el musical de la tarde, pero antes la locutora anunció que las hermanas Fontana buscaban a una joven que estuviese a punto de casarse para obsequiarle el vestido de novia. Amabile no podía creer lo que estaba oyendo y rápidamente buscó un trozo de papel para apuntar el número que estaba diciendo aquella voz. Corrió hasta el pueblo para pedir prestado el teléfono a Angelo. No sentía los pies mientras iba casi volando hacia lo que pensaba era su destino. Ese vestido tenía que ser para ella. Dios estaba de por medio, le había rogado tanto que la ayudara, que le permitiera tan solo que se realizara uno de sus sueños. ¡Dios, las hermanas Fontana!
El vestido era de satén color marfil, tan fino y suave que parecía de papel. Con unas mangas que se asemejaban a alas y tan solo un pequeño lazo en la cintura, parecía que lo hubiesen hecho para ella. Ahora solo recordaba que mientras duró el recorrido en autobús desde el pueblo hasta el Atelier en el centro de Roma, solo soñaba con verlo, pero adivinaba que sería precioso y Adelino le apretaba la mano para tranquilizarla,  ella solo le sonreía. Las hermanas Fontana la vistieron con mucho cariño y delicadeza, parecía hecho para ella y luego la colocaron frente a un gran espejo y entonces, pensó que por mucho que se lo imaginó en su fantasía, nunca hubiese sido tan bello como lo que estaba viendo. No era un vestido de novia cualquiera, era el vestido de la novia.
Autor: Nerea Acosta (@lenenaza)  

"Creo en ser fuerte cuando todo parece ir mal. Creo que las niñas más felices son las chicas más guapas. Creo que mañana será otro día y creo en los milagros"
 Audrey Hepburn




1 comentario:

  1. Me encantó el relato. Es imposible dejar de leer.
    Excelente
    manuc

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