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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Bienvenido otoño...


Desde mi ventana veo llegar el otoño, como  en todas las estaciones, buscando los colores.  Ha llegado la época en la que el mar se viste de azul marengo, combinando armoniosamente con el gris de las nubes.  Va apareciendo casi de forma imperceptible, sin hacer ruido, solo las débiles lloviznas que tras los cristales encuentran las melancolías dormidas de los poetas.  Se despiertan las metáforas  para describir la tristeza, porque no hay  poesía más bella que la lluvia cualquier día de otoño. 
Ninguna estación como esta para despertar sensaciones. Es un cuadro barroco lleno de dorados y ocres.  Retorcidas hojarascas y calles alfombradas de vidas  que se despiden ya cumplido su tiempo;  dejando espacio a los cipreses para que velen su muerte y a las rosas de invierno, que se preparan para cuando llegue la  escarcha.  Suave brisa que roza nuestras caras sonrosadas por el frió, temblor de vida cuando sentimos como el calor se escapa de nuestro cuerpo y la gente, que parece que camina sin prisa, pisando despacio el suelo mojado o saltando charcos con paraguas de colores para retar al cielo e ignorando las ramas desnudas que tiemblan con el viento.
Cualquier día de otoño nos embelesamos con la tenue luz de un sol escondido y nos descubrimos contando gotas que se escurren por el cristal de siempre, o escribiendo versos en el vaho que se ofrece como lienzo.  Las telas que nos cubren para calentar el cuerpo se hacen lánguidas caricias para que la piel sienta vida y las manos frías se hacen tibias al tacto de los recuerdos. Cualquier día de otoño, perfilando los sentidos, puede ser el día en el que encontremos la razón de la melancolía y hagamos de esta la inspiración para nuestros mejores versos.
Autora: Nerea Acosta (@lenenaza)





Bienvenido otoño...  
Hoy empieza el otoño, con sus paisaje deshojados, sombríos y solos. Los días empiezan a acortarse, y el frío comienza a acercarse dándonos su más gélida bienvenida, haciendo que las calles se queden poco a poco vacías, Dentro de nada las gotas de lluvia tintinearan en nuestras ventanas, haciendo que el sofá sea el lugar más apacible del mundo, convirtiéndose un buen libro y un café en la mejor de nuestras compañías.  Para esos días de otoño os proponemos... 

        • Un relato lleno de poesía....
        •  Palabras que dibujan un atardecer en otoño...
        • Una historia para una tarde de otoño... 

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