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Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas
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domingo, 22 de diciembre de 2019

Christmas is coming...



De nuevo nos encontramos ante calles llenas de luz, gente en busca del regalo especial o el de compromiso; que van de un lado para otro solo mirando escaparates y, todas esas canciones que hablan de grandes dosis de amor y paz. El olor a bizcocho y galletas de canela recién hechas y las vecinas del barrio comentando el menú o intercambiando recetas para la cena familiar. Llegó la navidad.
Época que a todos nos alcanza de una manera u otra, porque no somos un ente individual en una sociedad que ha hecho de estas fiestas una excusa para la sonrisa y la concordia o por el contrario, la crítica más agria sobre este tipo de celebraciones. Sea como sea, todos tenemos un sentido especial en estas fechas. Recuerdos y nostalgias de fechas pasadas o personas que faltan, solidaridad ante situaciones de amigos, vecinos o compatriotas que no tienen nada que celebrar. Y no falta el crítico del consumismo exagerado que intenta hacer conciencia con su mensaje, o el que sabe que, tal vez, estas fechas son solo una excusa para obsequiarnos con unos días de alegría. 
 Desde este blog, queremos desear a todos nuestros lectores unas felices fiestas y agradecerles su fidelidad y que el nuevo año sea prospero para todos. 


Nuestras propuestas para estas fiestas navideñas... 
Para este fechas os ofrecemos una serie de relatos y poemas que nos hablan de la Navidad desde muchas perspectivas y que con seguridad os sentiréis identificados con alguno de ellos. Os dejamos enlace a dichas entradas, esperando que sean de vuestro agrado, sea cual sea vuestro tipo de Navidad...              






miércoles, 20 de diciembre de 2017

Un poema para navidad....

                            
De nuevo nos encontramos ante calles llenas de luz, gente en busca del regalo especial o el de compromiso; que van de un lado para otro solo mirando escaparates y, todas esas canciones que hablan de grandes dosis de amor y paz. El olor a bizcocho y galletas de canela recién hechas y las vecinas del barrio comentando el menú o intercambiando recetas para la cena familiar,  ya llegó la navidad. Y desde este blog, os queremos desear a tod@s unas felices fiestas y un próspero año nuevo y la mejor manera que se nos ocurrer para hacerlo es con unos versos....

Os dejamos enlace a algunas de las entradas navideñas que hemos ido publicando en el blog a lo largo de este tiempo, esperando que sean de vuestro agrados, y que el espíritu de la Navidad os imbuya, sean cual sea vuestro tipo de Navidad....  



                                

domingo, 3 de enero de 2016

Frente al espejo





Y ahí estaba yo, correteando de un lado para otro como si no hubiera un mañana. Al final me paré en el comedor para mirar el reloj… Las nueve menos cinco ¿Solo? ¿Cómo era posible?  Salí por el pasillo y me puse a correr de nuevo, estaba tan nerviosa,  y llegué a la cocina, me  me relamía del olor que había en toda la casa. Mi madre al verme llegar como una loca, me preguntó que qué pasaba y yo dentro de mi histeria acerté a decirle que el tiempo no pasaba, un minuto duraba demasiado tiempo a lo que mi madre me respondió  “deja de mirar la hora, si estás demasiado pendiente se te hará eterno, entretente con algo y pasará rápido” ¿Entretenerme? ¿Con qué? Si todos mis deseos comenzaban esa misma noche…  
Me senté en mi sofá y mi cabecita empezó a preguntarse si habría sido suficientemente buena;   si no podía dormir ¿me quedaba sin nada?; ¿me traerían todo lo que quería?; en el saco tan pequeñito que llevaban era imposible que entraran los regalos de todos los niños, sabía los deseos de todas mis amigas, cinco bicicletas, muchas muñecas, libros… demasiadas cosas para sus sacos tan pequeñitos… Y cuanto más pensaba, peor me ponía. Igual  ahora estoy dormida y estoy soñando y ha llegado la hora de verlos y no puedo despertarme y para comprobarlo me pellizque para estar más segura ¡Aauchhhhhh, pues sí que me duele! Entonces mi padre giro la cabeza preguntándome que que  hacía, y yo le dije “nada, dándome un pellizco”. Mi padre sonrió pensando que su hija estaba  un poco loquita. “Vale estoy despierta, eso ya lo se”, volví a mirar el reloj, eran las diez, al final mi madre tenía razón ,como siempre, aunque no era una noche para pensar en eso. Bien, a menos horas de mis deseos  
 “¡A cenar!”, dijo mi madre desde la cocina, pero con mis nervios no podría comer nada pero cené mucho, como solía pasar siempre, ahora ya sentía dos cosas llenas, la barriga y la cabeza. Me metí en la cama, mientras a lo lejos se oía la voz de mi madre diciendo  “¡Duérmete! ¡Duérmete!” y yo lo intentaba con todas mis fuerzas pero mis  regalos estaban a  punto de llegar.... Parecía que solo habían pasado tres minutos y al abrir los ojos dije “¡Los Reyes Magos!” y salté de mi cama y salí corriendo hacia el pasillo como una loca, con y una sonrisa en la cara.  Llegué al comedor y allí estaba yo con  esa misma sonrisa frente al espejo pero con la diferencia de unos años encima. A medida que el tiempo camina, se desvelan casi todos los entresijos de la vida, entre ellos el de la Navidad y este año me habían regalado volver a sentir la magia de aquel entonces. Los deseos no mueren mientras guardes en tus pupilas la magia de la niñez, sigue soñando, sigue luchando y seguirás viviendo…. Y sobre todo que nuestro niño interior nunca debe dejar de existir.
                                                    Autor: Luz de Luna (@luzdeluna111_)


                                           “He llegado por fin a lo que quería ser de mayor: un niño”

                                       Joseph Heller


                                            

lunes, 28 de diciembre de 2015

Un nuevo sol sale cada mañana


Abrió su maleta y fue colocando la ropa en el armario de aquella inmensa habitación de hotel que tenía para ella sola. Su mirada se desvió hacia la puerta de la terraza desde donde podía contemplar la arena blanca y el mar azul turquesa. Pero ni esa espectacular vista pudo evitar que las lágrimas asomaron por sus ojos al pensar en su particular “annus horribilis”, en lo poco que quedaba para finalizar este año que se había convertido en una pesadilla.
A principios de año a su padre le diagnosticaron Alzheimer. Hacía poco más de dos años que sus padres se habían jubilado y cuando empezaban a disfrutar de una vida relajada, de una vida plena, después de habérsela pasado trabajando día tras día para sacar adelante el pequeño negocio de ultramarinos que tenían en uno de los barrios de la ciudad,  siempre madrugando, casi ningún día de fiesta y siendo pocas las veces en que la familia entera se fue de vacaciones. Este sacrificio hecho por sus padres, les permitió a ellas y sus otros dos hermanos disfrutar de una vida fácil y poder estudiar aquello que quisieron. Durante las primeras semanas después de la fatal noticia todo eran promesas de ayuda y el tan socorrido “aquí nos tienes para lo que necesites”, pero al cabo de los días todas aquellas promesas se evaporaron como el humo, y tanto ella, como sus hermanos y su madre se encontraron solos ante aquella cruel enfermedad. Y ante esta situación volvió a surgir la valentía, el coraje y el empeño de su madre, que siempre les hizo seguir adelante ante cualquier adversidad. Su madre hizo frente a los nefastos pensamientos y los malos augurios que todos tenían respecto a la enfermedad del padre y decidió luchar para retardar lo que más pudiera que su marido cayera en el oscuro pozo del olvido. Y decidió que disfrutaría de la vida junto a su marido, y es por eso que en aquellas fechas estaban embarcados en un crucero,  haciendo aquello que tenían pensado hacer antes de aparecer la enfermedad. Ella declinó la invitación de su madre para que los acompañara en el viaje, pero al ver la actitud de su madre ante la situación que estaba viviendo, perdió el miedo y ese estúpido pudor a viajar sola y rebuscando entre las ofertas de última hora de las web de viajes encontró aquello que siempre quiso hacer, disfrutar de la última puesta de sol del año en una paradisíaca playa.
Una vez  tuvo colocada la ropa en el armario, se puso el traje de baño y cogió el pareo, las sandalias y aquel libro que siempre tuvo olvidado en la mesilla de noche dispuesta a tomar el sol en una de aquellas tumbonas que estaban cerca de la orilla del mar. Siempre pensó que este viaje lo haría con  Miguel, el que fuera su pareja durante más de 10 años. Su relación se había enfriado y vuelto monótona, y más aun con el mazazo del diagnóstico de su padre, ella pasaba más tiempo en casa de sus padres, ayudando en todo todo lo que podía, dejando de lado a su pareja, de la cual tampoco obtuvo el apoyo esperando. Pero lo que nunca pudo imaginar es que a principios de junio Miguel le dijera que había conocido a otra persona y que iba a iniciar una nueva vida junto a ella. La misma noche en que Miguel se fue se encontró terriblemente sola, las lágrimas no dejaron de brotar de sus ojos,  y un profundo dolor invadió su cuerpo, un dolor que fue mitigando con el paso de los días, de las semanas, de los meses, pero que aún  hoy seguía latente en su interior.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pájaro de bello plumaje






Se quedó embelesada mirando la jaula vacía con la pequeña puerta abierta. Dejó los pinceles sobre la mesa auxiliar que tenía al lado del caballete y se acercó a la barra, extendió  el brazo y un pequeño pájaro de colores muy vivos y brillantes se posó en su mano. Cecilia lo aproximó a su cara y el pajarillo pareció entender lo que ella pretendía,  agachó su pequeña cabecita para dejarse rozar por los labios de ella.  Dio unos pasos hasta uno de los rincones de la habitación, al lado de un gran ventanal desde donde se podía ver el parque  y la gran avenida que bullía por el trasiego de gente y estaba inundada de luces parpadeantes y de muchos colores. Se sentó en el suelo. El pajarillo revoloteó un poco, pero volvió por sí mismo a posarse en ella, esta vez en su hombro.
Se lo trajo él una tarde, un día donde la alegría flotaba en el ambiente mientras Cecilia adornaba con guirnaldas y luces todo el apartamento. Serían las primeras Navidades desde que se decidieron a compartir sus vidas. Era muy pequeño y venía en una bonita jaula, como si fuera cualquier cosa  menos algo que tenía vida, pero en aquel momento no lo vio de esa manera, le pareció que era uno de los regalos más bellos que Ángel le había hecho. Para ella que disfrutaba tanto de los colores y del brillo que producía la luz sobre ellos, aquel  pajarillo le parecía una bella creación de la naturaleza. Le producía ternura y ella misma se sorprendía sonriendo cuando lo miraba anonadada, era tan bonito. Colocó la jaula en un lugar donde pudiera verla desde su estudio, para contemplarlo  mientras pintaba. Enseguida pensó que por su porte y aquella arrogancia que le daba el saberse bello, tenía que tener un nombre. Desde que lo oyó trinar por primera vez supo el nombre que merecía.  Lo llamó Pav, le parecía un pequeño Pavarotti que con sus trinos le dedicaba dulces serenatas. Ángel río a carcajadas cuando le dijo el nombre del pajarillo y la miró agradeciéndole la ternura que ofrecía con cada una de sus ocurrencias.
Nada presagiaba que en pocos días todo cambiaría y todas esas hermosas vibraciones se transformarían en recuerdos. Ángel la abandonó, pero no fue un abandono consciente, ni deseado, tampoco la había abandonado porque desapareciera el amor. Se había ido para siempre, se lo había arrebatado una carretera fría, mojada y solitaria, impidiendo que volviera a casa, a sus brazos.  Cecilia se sumió en una espantosa melancolía. Como una autómata recogió todos los adornos navideños y los regalos que había comprado para Ángel los metió en una caja y los donó. Los días empezaron a parecerle todos iguales, sin luz, ni deseos de encontrarla. Dejó de pintar y vagaba por aquel apartamento como un fantasma. Se había convertido en una autómata y una presa voluntaria, no solo de aquellas paredes, sino de una conducta depresiva.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Un cuento diferente



Parecían miles de estrellas multicolores que se apagaban y se encendían como si estuviesen bailando. La mirada de Hakin se mantenía fija, sin pestañear para no perderse todo aquel brillo y alegría.  Estaban lejos, pero, también el cielo estaba lejos y sin embargo era su techo y bajo él le gustaba soñar con todo lo que les contaba su padre, a él y a su hermana Aisha.  Una noche también se empezaron a escuchar canciones muy dulces y melodiosas, nunca las había oído, pero le gustaban. Entre ellas, podía distinguir las voces de algunos niños y niñas que se acompañaban por un sonido que parecían campanillas o panderetas. ¿Qué significarían aquellas canciones que sonaban tan celestiales? – se preguntaba mirando hipnotizado a lo lejos. Preguntó a su padre y este le dijo que celebraban la navidad y le volvió a contar historias de esas que le parecían llenas de magia y siempre tenían un final feliz, y volvió a soñar...
… Sus padres, Aisha y él, vestían ropas nuevas y calzaban cálidas botas.  Su madre se afanaba en la cocina preparando un exquisito cordero y los dulces preferidos de todos para la gran cena. Su padre ya había colocado luces en el jardín y como la familia estaba muy feliz, también adornaron las ventanas con guirnaldas y farolillos. Aisha colocaba la mesa y él le iba alcanzando los platos blancos, los nuevos, los que habían comprado en la ciudad cuando fueron a ver al señor gordo con traje rojo y barba blanca que traería  caramelos y regalos. Con toda seguridad, un tren para él y muñecas para su hermana...


Sintió el olor de las viandas y su boca se hizo agua pensando en el sabor de aquellos manjares. Volvían a oírse los cantos de los ángeles a los que se había acostumbrado, pero esta vez, parecían más festivos. Intuía que había llegado la gran noche y no quería dejar de mirar hacia el lugar de donde provenía tanta felicidad. El cielo se iluminaba con fuegos, pero estos no hacían daño, estos eran de fiesta. Aunque su padre se lo explicó, no entendía muy bien lo de celebrar el nacimiento de un niño que luego sería Dios – Si es Dios ¿por qué Aisha y yo no estamos también cantando y comiendo pasteles? - pensó.

jueves, 1 de enero de 2015

Carta a un viejo amigo...



Querido y viejo amigo. Creo que es la última oportunidad que tengo de hablar contigo, ahora que vencen las horas para poder disfrutar de tu presencia. Y no quería, no podía pasar este momento sin darte las gracias.
Ha sido larga, pero maravillosa, esta travesía a tu lado. Cargada de momentos inolvidables, por alegres y difíciles; pero en el fondo creo que has conseguido que pueda sentirme hoy mejor persona, y eso no puedo decírselo a todo el mundo. No podía dejar de escribírtelo antes de que me dejes. 
Juntos nos hemos ido construyendo cada mañana. Es difícil saber ahora mismo donde empiezas y donde acabo, porque en realidad te has hecho parte ya de mis recuerdos, y te llevaré para siempre muy dentro, en ese baúl de emociones que no quisiera cerrar nunca. Recuerdo como si fuera ayer como te conocí una fría noche de invierno en Almagro. Plagaste de estrellas aquel cielo, y me regalaste una noche maravillosa que no olvidaré jamás. De esos días que uno prefiere almacenar en su interior para saborear despacio cuando el sol no calienta. 
Y fuimos construyéndonos juntos. Día a día, hora a hora, segundo a segundo. Y aunque tengo que reconocerte que también hemos vivido de la mano malos momentos, me quedo con todas las luces que encendimos juntos y que no se apagarán jamás en mí.
Espero a tu sucesor con ilusión, tengo que decírtelo. Lo espero. Pero no quiero que pienses que te echaré en el olvido, nunca podría hacerlo. Como espero que los que hayan compartido con nosotros tantas vivencias no lo hagan, porque contigo hemos vivido algunos de los días más hermosos de nuestra vida.  

Los ciudadanos magos

  
Queridos niños, este año la historia de los Reyes Magos ha cambiado un poco. Debido a unos políticos malvados pertenecientes a las hordas de la avaricia y la codicia, han prohibido a los Reyes Magos entrar en España. Y todos los niños españoles dignos y buenos no pueden recibir regalos. Un momento... ¡Oh!, qué está pasando, parecen buenas noticias éstas que descubro ahora. Veo unas ciudadanas y ciudadanos valientes que se han presentado voluntarios para cruzar las fronteras y traer los regalos que allí han dejado los Reyes Magos. Pero... ¿Podrán superar todos los peligros? Al menos dicen ser magas y magos, porque son muchos las carencias y amenazas que acechan. En su difícil camino encontrarán legisladores malos que asustan nada más verlos, llevan guadañas y capuchas. L@s ciudadan@s valientes no podrán mostrar debilidad y quejarse, si lo hicieran estos legisladores malvados los multarían con miles de euros. Tampoco pueden recurrir a los tesoros y herramientas del Estado, pues unos hombres muy fuertes con palos y porras no les dejarán acercarse. 
Deberán ir sólos, saltar vallas muy altas reforzadas con cuchillas muy afiladas, y cruzar mares con plataformas petrolíferas dispuestas a embestir sus embarcaciones. Por la noche deberán tener mucho cuidado, porque aparecerán en el camino luces coloridas de neón anunciando "Tarjetas Black", y si se acercaran y las tocaran caerían en vicios o pesadillas que los apartarían de su viaje y allí quedarían atrapados. También les acechará el fantasma de las mentiras que puede aparecerse en televisiones y plasmas para confundirlos o amenazarlos con miedos y trampas. Tendrán que atravesar hospitales con escasez de recursos y colegios con muchos niños no nutridos suficientemente. Muchos ancianos desahuciados y tristes les mirarán desde las ventanas de las casas de caridad que les acogieron. Ningún banco les dará crédito y así deberán atravesar las fronteras y volver. Sin duda una gran aventura les espera, pero son valientes. 
Los Ciudadanos Magos saben que si las niñas y los niños tienen ilusión en ellos nadie y nada podrá detenerlos. Querid@s niñ@s, vuestras ilusiones, vuestros deseos, vuestras ganas para que estos valientes consigan traer esos regalos, será fundamental. Si vosotros queréis y lo deseáis con fuerza se cumplirá. Así los ciudadanos dignos volverán victoriosos de su odisea y durante la noche del cinco de enero se colarán en las casas de l@s niñ@s buen@s, dejando muchos regalos. Y a los lejos, muy a lo lejos, los Reyes Magos lo verán todo y sonreirán, agradeciendo que los ciudadanos valientes pudieran llevar sus regalos a los niños buenos españoles. Escribid pronto y pedir vuestros regalos, porque pronto los Ciudadanos Magos partirán dispuestos a que tengáis una festividad digna. Comenzad: "Queridos Ciudadanos Magos..."

FIN 
Autor: Ciudadano Humano (@ciudadanoNick) 

"Las actitudes colectivas y la mentalidad evolucionan y, en ciertos aspectos, hasta se revolucionan"
 José Luis Aranguren




Más de Ciudadano Humano en su blog El albumcito hablador

lunes, 29 de diciembre de 2014

En un 31 de diciembre...





Eran las nueve de la noche, y a pesar que a esa hora empezaba la cena y posterior fiesta de fin año a la que había sido invitado, él seguía en la ducha, sin prisa, tomándose su tiempo, le encantaba sentir la sensación de pureza que le producía la caía del agua sobre su cuerpo. Su móvil no dejaba de sonar, debería ser Marisa, una inteligente y atractiva abogada de 33 años, a la que ningún otro hombre, salvo él, habría hecho esperar, preguntando donde diablos se había metido. Salió de la ducha y mientras se secaba, vio su reflejo en el espejo del baño,  y al ver lo que mostraba, sonrió ufano pensando que no podía estar mejor a su cuarenta años y que valían la pena las horas que pasaba en el gimnasio. Casi todos decían de él que era un triunfador, un líder nato, y no podía reprimir el orgullo que le producía ver las miradas de envidia del resto al saber de su éxito como asesor fiscal en la multinacional donde trabajaba,  de las mujeres que pasaban por su vida y de poder realizar todo aquello que quería gracias al dinero que ganaba. 
Se dirigió a su inmenso vestidor, dispuesto a coger el traje que había llevado a la tintorería para la fiesta de hoy. Y mientras se vestía, le invadió otra vez el mismo pensamiento que llevaba persiguiéndole desde hacía días, desde que se había enterado de la noticia. Volvía a pensar en Sara, y en lo poco que había cambiado a pesar de haber pasado 10 años desde la última vez que la había visto. Salvo las líneas de expresión propias del final de su treintena, aún conversaban esos bellos rasgos y esa mirada dulce que desde un primer momento le habían cautivado. A primeros de diciembre alguien le contó que se había divorciado hacía unos meses, y no pudo vencer la curiosidad de saber de ella, así que buscando por google llegó a su facebook donde descubrió que tenía un hijo de 4 años que se parecía mucho a ella, que había logrado montar la consultoría para ayudar a nuevos emprendedores de la que tanto hablaba mientras trabajaba en el banco y por sus fotos parecía tener una vida feliz, rodeada de sus amigos y familia. Parecía haber logrado lo que siempre quiso y de aquello que él no quiso formar parte…. Y de pronto sintió un inmenso vacío.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mi cuento de Navidad


¿Cuantos cuentos navideños se habrán escrito ya?
¿Cuantos se escribirán en futuros próximos?
Cuentos todos ellos, con alegres y hermosos finales.
Pues bien, yo dispongo de mi propio cuento, un cuento aún sin final….
Noche de Navidad, una familia reunida en torno a una mesa llena de viandas, se comía, se reía y se disfrutaba, todo transcurría según lo planeado excepto por un único e inesperado contratiempo, la madre comenzó a notar que esa niña que crecía dentro de sí no estaba dispuesta a esperar más tiempo. Poco le importaba a esa niña el pavo, el árbol  espectacularmente adornado, los tradicionales villancicos o los cuentos que se contaban de generación en generación. Ella quería salir, cabezota como su madre, decía su padre. Así que todos, en esa mágica noche, se trasladaron apresuradamente al hospital a concluir allí la dulce velada. Fue pasada la media noche, la pequeña llegó a este mundo, cubierta de regalos y colmada de felicidad, en un hospital repleto de árboles de navidad y miles de adornos, ella en su cunita comenzando a respirar y sin saber que esa fecha sería especial para ella durante el resto de su vida.
Los años, inevitablemente fueron pasando, cada navidad y una vez pasadas las 12, ella cumplía un año más, siempre rodeada de su familia y de todos los regalos que se acumulaban con doble motivo. La niña se convirtió en mujer, y aunque ya sin tantos regalos, siempre con la misma ilusión de saber que, cada Navidad, podía contar su propio cuento, vivirlo día a día, con el único deseo de ser feliz en la vida.
Para mí no es un cuento más, soy yo, y desde pequeñita siempre pensé que mi cuento ya estaba escrito, que lo que he de hacer es darle forma a medida que mi vida va pasando, intentar descifrar cada camino, pero sin olvidarme de reír a cada paso con esa sonrisa de niña que siempre me acompaña, la que me ilumina a diario, la que tras el espejo voy distinguiendo con el paso del tiempo. La que nunca quiero perder, pasen las navidades que pasen, porque en realidad, la única magia de la vida, es no perder la ilusión por vivirla. Este año, cuando cierre los ojos, posiblemente, pida ese deseo, sonreír y seguir viviendo mi cuento.
Quizás no sea el mejor, pero es el mío, es mi precioso cuento.
Autor: Luz de Luna (@luzdeluna111_)


Este año tienes nuevos invitados para ayudarte a soplar las velitas de tu cumpleaños y para vivir, en la distancia, tu particular celebración. Te deseamos mucha alegría en estos días y que la vida te brinde toda la felicidad que mereces. Gracias por compartir con todos nosotros tu cuento de Navidad.




"¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu"
 André Maurois


domingo, 21 de diciembre de 2014

Felicitación Navideña. Desde otro ángulo





En estas fechas tan señaladas mi querida amiga quiero acordarme de la gente que aprecio y guardo en mi corazón, por eso te envío esta breve carta junto a la postal, supongo que estas fechas serán un caos para ti, igual que para mí, además,porque no decirlo, son una porquería. Y es que hasta las narices estoy de ver pasar navidades y mi tiempo hablando de este maldito fin de año, ¿es que no sabemos que los años se acaban? que además me hace más vieja y que encima todos sonríen porque sí. Estoy harta de vivir rodeada de tarados y ambiciosos hablando de sus problemas sicóticos. Unos buscan a la mujer ideal y otras al príncipe azul, ¿es que no saben con quien viven? Reprimidos consumidores de cotillón en estas fechas, querida. Que sí, una mierda esto del veinticinco y treinta y uno para pasar más tiempo cagando en el water el veintiséis y el uno. Siempre grandes cantidades, parece que fuésemos a preparar cena para toda África, y luego comprar regalos en un akelarre consumista en grandes almacenes, viendo como me endeudo un poquito más de mi sobrepasado límite. Odio las cenas de empresa, porque me explotan mentalmente. Desperdicio tanta energía estos días que llego a las rebajas encorajinada y no sé que comprar, debo dar miedo a los hombres por poner siempre esa cara de asesina potencial cada vez que hablo de que mi talla es la M y no la L y que el rojo de Zara o Mango destiñe si no se lava bien.


Un asquito de fechas, tómate un balium como hago yo, además nadie se da cuenta - excepto si te caes encima de la cena con los ojos en blanco como me pasó las pasadas navidades - porque nadie te mira ya. Te acuerdas de Cecilia la bióloga amante de la madre naturaleza que nos daba la tabarra con lo bonitos que eran todos los bichos, la que fue a una universidad de pago, le pego un tiro a su perro por morderle al que iba ser su novio. Una pena, tan guapo y vitalista, y el chaval cogió la rabia en un pis pas. Mejor, nos ahorramos otro bodrio de boda. Pero digo yo que el pobre perro no tenía la culpa de estar enfermo.

Estaba hablando de la Navidad, esas fechas de amor y amistad con todos. Completamente desvirtuadas en su función religiosa gracias a los clichés, pero no quiero seguir escribiendo mucho del tema que acabo más cabreada que un palestino en Belén rodeado de judíos.
Autor:  Conrad Quevedo (@theyoungQuevedo)

"No existe la Navidad ideal, sólo la Navidad que usted decida crear como relejo de sus valores, deseos queridos y tradiciones" 
Bill McKibben





sábado, 20 de diciembre de 2014

Vuelve


Esta noche hace mucho calor... El bochorno que se siente en mi habitación humedece mis sentidos y los pone en alerta, tengo el presentimiento de que esta noche no será como las demás. Estoy tumbada en mi cama y tengo las manos entrelazadas debajo de mi cabeza, mis ojos ya se han adaptado a la oscuridad. Mi guía es la luna, una luna que hoy está especialmente brillante y que presiente que hoy puede cambiar mi destino, aunque su silencio penetra en mi mente como las olas del mar juegan con la arena…
Mi cuerpo emite la señal de que ha llegado el momento. Junto mis manos y las coloco descansando junto a mi pecho, cierro mis ojos lentamente y dejo que mi alma comience a aflorar por encima de mi cuerpo. Siento el espasmo inicial pero luego mi cuerpo se acostumbra. Cuando sé que estoy lista abro mis ojos y dirijo mi mirada hacia la puerta, aún no estoy preparada para girarme y verme tumbada durmiendo, supongo que con el tiempo me acostumbraré. Me dirijo a la puerta y ya sé que mis pies no tocan el suelo. Cuando llego al inicio de las escaleras diviso la parte de abajo de la casa y me deslizo suavemente, pasando mis manos por la barandilla de madera, esta noche llevo un camisón de color rojo de tirantes y de largo hasta los pies. Me siento diferente, segura de mí misma y porqué no decirlo… muy sexy.


Desciendo y mis pies tocan el suelo húmedo, avanzo y voy volando hasta mi lugar secreto, una especie de estanque cubierto por secuoyas gigantes, lo cual agradezco porque así tengo la privacidad que necesito. Deslizo suavemente los tirantes del camisón y éste cae al suelo, sin pensarlo voy corriendo hacia el agua y me sumerjo de lleno en su tibieza, el primer contacto con el agua es abrasador ya que la temperatura de mi cuerpo irradia calor. Me sumerjo, vuelvo a salir, nado de espaldas e incluso me doy el lujo de tirar agua a la nada, me río a carcajadas… es un ritual.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Te regalo una Navidad


                                                         Te regalo una Navidad 

Compró el abeto más grande y frondoso que encontró en la Plaza del Centro, donde año tras año se instalaban los tenderetes de adornos y luces.  Había pasado tantas veces por allí sin tan siquiera girar la cabeza para observar algo que le pudiera llamar la atención de toda aquella algarabía. Pero este año sería diferente, quería complacerla, se lo había pedido tantas veces pero,  él se mostraba renuente a ese tipo de celebraciones. Sabía que Silvia había crecido en un ambiente donde la navidad era celebrada con mucha ilusión y alegría, con la casa llena de luz y colores. Su desapego a este tipo de celebraciones le había hecho actuar de una forma bastante egoísta ¿qué importaban sus ideas si eso la hubiese hecho sentir feliz en esas fechas?
Eligió el lugar más apropiado para el árbol, sería en el centro, donde ella pudiera mirarlo desde cualquier lugar del salón. No tenía ni idea de cómo adornarlo, pero pensaba que tampoco sería tan complicado. Muchos colores brillantes, purpurinas y luces. También pondría guirnaldas y velas muy grandes y llamativas. Mientras se afanaba en preparar la sorpresa para Silvia, comenzaron a rodar algunas lágrimas por su rostro, pero continuó hasta quedar satisfecho con cada detalle. 
Se sentó en el sofá para admirar su obra y mirando hacia la butaca preferida de su mujer dijo: ¿Te gusta amor? Lo se, es tarde, pero aunque ya no estés conmigo, quiero regalarte la navidad que nunca te di, porque tu ausencia no será ningún obstáculo, porque sigues viviendo en mi y juntos celebraremos nuestra primera navidad.


"El mejor regalo que podemos ofrecer a alguien amado es un momento de felicidad.  Nada material podrá jamás sustituir una sonrisa que hayamos provocado".
 Autor: Nerea Acosta (@lenenaza)




miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Y cuántas navidades hay?

                                                                     ¿Y cuántas navidades hay?                                                         
Pues, seguramente tantas como personas en este loco mundo... Tenemos la "Maldita Navidad",  es que la que está muy extendida entre las personas que la odian con toda su alma. Los reconoceréis por sus frases típicas "asco de Navidad" "cuanta hipocresía en estas fechas" y similares... 
También, y no menos importante, la "Navidad en un suspiro; éstos, que si pudieran, cerraban los ojos y se plantaban en el día después de Reyes. Este grupo tiene una variante "Navidad en la cama", que son aquellos que se la pasarían acostados todo el mes de Diciembre hasta el siete de Enero… Sí, hibernando, como los osos.
No nos podemos olvidar de la "Navidad según me pille". Yo soy muy de éstas, vamos, que según el año las disfrutamos más o menos, pero nos gustan, y ya quedamos pocos. 
Y después está el grupo "Navidad, no se me cae la casa encima". Es el grupo más cachondo, van, vienen, y vuelven a beber... como los peces del villancico, no paran, de cena en cena, tó el dia de fiesta. 
Y así llego, para terminar, el grupo más escaso creo, rara especie en extinción, los de la "NAVIDAD”. Aquellos, que a pesar de todo, creen en ella, que saben el significado de los valores que conlleva, y lo más difícil… los que no esperan a diciembre para practicarlos. 
En fin, hay más pero no es cuestión de alargarme hasta las próximas y  así que os deseo muchísimas felicidades a todos... seáis del grupo que seáis.
                                                     Autor: María de Lemus (@lasevi39)


"Puede que mi idea de la Navidad sea un poco arcaica o moderna, pero es muy simple: amar a los demás. Piénsalo: ¿Por qué tenemos que esperar a la Navidad para hacer eso?"

Bob Hope

  

Ya llegó la navidad....



Desde hace unos días el espíritu de la Navidad nos ha invadido, los escaparates de las tiendas están llenos de llamativos adornos, las calles de la ciudad están iluminadas por miles de luces de colores, en los spots publicitarios todo es paz y felicidad en pro de la venta del producto, y la gente ya comenta que, donde y con quien pasará estos tan señalados. Siempre nos venden la misma cara de la navidad, paz, armonía y felicidad. Pero la Navidad tiene más caras, su cara más consumista, la añoranza por los que no están, su cara más triste y amarga por aquellos que no tienen nada con que celebrar, la cara más hipócrita y cínica por las falsas buenas intenciones y el buenquedismo en general, su cara más bonita y alegre al ver la sonrisa de los niños antes los regalos y la de los mayoresante los suyos todos reunidos, y porque no, su lado más erótico y sensual por el reencuentro de aquellos amantes que por distintas circunstancias estuvieron separados.
Y estas distintas y diferentes caras  de la Navidad son las que intentaremos plasmar en el blog y es por ello, que estos días iremos publicando diferentes relatos, textos y poesía que nos ilustraran las diferentes maneras de ver la Navidad.... 
Seguidamente os dejamos enlace a las entradas de temática navideña que hemos ido publicado en el blog, esperando que sean de vuestro agrado y que el espíritu de la Navidad os imbuya, sean cual sea vuestro tipo de Navidad....  

Y nuestro agradecimiento a @lasevi39, @lenenaza, @Vota_y_calla, @autoresensombra, @theyoungQuevedo, @Sirena_Nueva, @Luzdeluna111_, @PROSILAND  @cuidadanoNick  por ilustranos cuan diferentes pueden ser las manera de ver la Navidad. 


martes, 31 de diciembre de 2013

Doce

Doce uvas, doce deseos… deseos de paz y alegría, para mi gente, para mí, para todos. 
Primera campanada, lo tengo muy pensado, salud que no falte. La segunda,  miro a los niños, y me emociono y mi deseo va por ellos, todo por ellos que son mi vida. La tercera, me acuerdo de ti que ya no estás con nosotros, la emoción mezclada con una nostalgia que duele, siempre te echo de menos. La cuarta, y ahí estás amor, conmigo, siempre, en lo bueno y en lo malo... juntos.

Y a partir de la quinta, un torbellino de emociones, alegría, esperanza, recuerdos y un montón de lágrimas que me llevo aguantando desde hace un rato...me dejan en blanco. Y suena la última campanada... última uva.


Primer día del año y mis doce deseos se resumen en uno: Que sea un año que marque la diferencia,  lleno de cosas buenas, sólo buenas. Al menos brindo en este primer minuto con esa ilusión.  Después el año traerá lo que tenga que ser, pero este instante se lo robo al destino, que bastante nos quita él….  ¡Feliz Año Nuevo!
                                             
                                                     Autor: María de Lemus (@lasevi39)


                                      "Cada año nuevo cielo y tierra en armonía el primer día"

                                       Shiki Masaoka


                                        

lunes, 23 de diciembre de 2013

Nevada Esperanza


NEVADA ESPERANZA


Campanadas de esperanza...
 gélido rezar...

Solemnes versos
a la luz de una noche,
por momentos interrumpida...
por maletines blindados...
y mareas negras...
de extrovertidas mentiras...

Y esa luz a final del tunel...
 que nunca se ilumina...

Más que este presente marchito...
no corrompa nuestras ilusiones...
nuestra ganas de dejar a quienes vengan...
un futuro construido...

Soldados de San Nicolás...

La ilusión,
 nuestro uniforme...

La voluntad, la acción...
nuestro arsenal...

Costará seguir adelante...
encerrados en el desespero y la desconfianza...

Más solo si por quienes siguen a la inconsciencia...
 traicionamos al magno espíritu...
de esta blanca Navidad...




"No hay Navidades ideales; sólo las navidades en la que  decides pensar y reflexionar sobre tus valores, deseos,  afectos, tradiciones...".
 Bill McKibben


Mas de Alejandro Salvatierra en  www.caminatabajolasombra.blogspot.com.es