Sentada frente al espejo paseaba
el cepillo por su larga melena, suavemente, deleitándose, esperando lo que
vendría a continuación. Él se acercaría a ella muy despacio, hundiría la cara
en su nuca, aspirando aquel olor mezcla de piel y cabello, que sabía le
enloquecía. Muy despacio, le quitaría el cepillo de la mano y entonces sería él
quien la peinaría con tanta ternura y delicadeza, que convertiría aquel acto,
como siempre, en una liturgia. Sus manos, tan firmes y tan cálidas se posarían
en sus hombros y lentamente irían deslizando los tirantes de su camiseta hasta
dejarlos desnudos. Sería el momento en el que ella comenzaría a notar la
tibieza de aquellos deseados labios. Marina sentía como su cuerpo temblaba sólo
con recrear la escena.
Las sábanas se convertían en las serenas cómplices de sueños y fantasías donde concluían aquellas entregas llenas de un indescriptible calor. Entrar en sus ensoñaciones se había convertido en un momento de gran placidez. La hacían sentir latente, viva y llena de un dulce regocijo. Notaba como su cuerpo lentamente se hacía más firme, más sensual, deseosa de que nunca llegara el final. Aquel momento que, era solo suyo y lo iba adornando un poco más en cada uno de los encuentros. El final era volver a la realidad y nuevamente aceptar que solo era su fantasía y él, solo un espejismo.
Sabía muy bien como había
comenzado toda esta locura de la que se sentía incapaz de escapar, cuando, no
lo podía precisar. Aún siendo una voraz lectora, muy pocas veces había leído
alguna novela romántica. Le gustaba más otro tipo de género que le despertaban
curiosidad y la precipitaban a la búsqueda de datos para ampliar información.
Una tarde, en una divertida conversación con sus amigas, una de ellas comentó
que estaba enganchada a la lectura de pequeños relatos que alguien publicaba en
una página Web. La curiosidad, esa, a veces incontrolable curiosidad, la llevó
a indagar sobre lo que había oído. Desde el primer relato que leyó se quedó
prendada de aquellas historias tan bellamente narradas, todas llenas de una
magia y una sensualidad envolventes que captaban la atención de cualquier
lector. Todas ellas, escritas por una misma persona de la cual, Marina pronto
empezó a dibujar en sus fantasías de acuerdo a todo lo que le iban inspirando
sus historias. Comenzó a entrar en aquella página, ya no por las historias,
sino por quién estaba detrás de ellas, por el escritor.

Dejó de buscarle, dejó de leerle
durante algunos días. Lejos de sentirse más aliviada y conseguir alejarse de su
fantasía, eso le producía una angustia que por momentos le resultaba
insoportable. Sentía que él la llamaba y ella necesitaba de su proximidad, de
aquellos encuentros. Le buscó de nuevo, leyó su última historia, cerró los ojos
y comenzó a pasear el cepillo por su larga melena…
Autor: Nerea (@lenenaza)
"No importa que los sueños sean mentira, ya que al cabo es verdad que es venturoso el que soñando muere, infeliz el vive sin soñar"
Rosalía De Castro
Los que cerramos muchas veces los ojos, entendemos perfectamente estas maravillosas palabras. Es curioso, pero es cierto que es un auténtico ritual, da igual la hora del día, el lugar en el que nos encontremos.....siempre empezamos el ceremonial de la misma manera, en mi caso particular, para no variar, es en una playa, siempre la misma arena, el mismo sol apunto de encenderse, la misma canción y esa primera imagen que todo lo inunda, esa amplia sonrisa mirándome por primera vez........
ResponderEliminarTodo eso se nutre de sitios que se visitan, palabras que se leen y cuando interactúas con almas con una piel similar a la tuya......
Acabo ya, me encanta todo lo que escribes, entre otras cosas, porque traspasas pantallas.....
Bonita noche de lunes....besos y más, mi querida Nerea....
Si sueñas vives mejor. Un beso.
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