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miércoles, 5 de marzo de 2014

¿Cuán cínico eres tú?


Hoy en día por cinismo entendemos la imprudencia, la desvergüenza o el descaro en el mentir, el defender actitudes reprochables o practicar acciones que son condenables. Pero esta palabra no siempre ha tenido el sentido peyorativo que hoy le damos. En la antigua Grecia fue una corriente filosófica que nació en la segunda mitad de siglo IV A.D. que rechazaba todo convencionalismo social y la tenencia de riquezas superfluas. 

El cinismo más que una filosofía era un modo de vida cuyos pilares eran la igualdad, la libertad y el vivir con lo básico. Los cínicos vivían y actuaban al margen de las normas sociales, renegaban de cualquier tipo de riqueza y reivindicaban la libertad ante cualquier imposición familiar, social o moral. Los cínicos no vivían al margen de la sociedad, sino que estaban en continuo contacto con ella para poder reflejar la hipocresía de las normas sociales que la regulaban. Los cínicos también tenían una forma particular de pensar y expresarse y partir de los dichos y anécdotas que conocemos de éstos,  no faltaba la parodia, la sátira o la burla en sus comentarios, siempre expresados de forma escandalosa y provocadora. El fundador del cinismo fue Antístenes, pero su máximo representante fue Diógenes de Sínope que da nombre al síndrome por el cual la persona se recluye social y personalmente acumulando cantidades ingentes de basura. Se dice que Diógenes, como fiel seguidor del cinismo, vivía como un vagabundo en una tinaja teniendo como únicas pertenencias un zurrón y un bastón. Por su modo de vida fue apodado "El perro", pero lejos de molestarse por ello, se sentía orgulloso que lo llamaran así ya que estos animales eran el mejor ejemplo para explicar la esencia del cinismo.


Como vemos, el término cinismo se ha ido desvirtuando con el paso de los siglos hasta tener el  sentido despectivo que tiene en la actualidad. Un cínico peca de descaro, de una más que evidente falta de vergüenza, es capaz de argumentar todo lo contrario ante la más plasmable de las verdades. Capaz de criticar, censurar o  reprochar  acciones u omisiones de otros, cuando él ha hecho lo mismo, o hacerse el ofendido por comentarios o críticas que él lo ha hecho con anterioridad.

Son muchos los que tiene el cinismo como bandera y sólo debemos ojear la prensa para ver alguno de estos casos. Como lo es leer al Sr. Miguel Blesa decir que un jubilado que cobra su pensión “no es un ignorante financiero” en su comparecencia en la Audiencia Nacional por el caso de la venta de las preferentes. Uno no puede salir de su estupor al leer estas palabras, sobre todo si le vienen a la cabeza la multitud de casos que han salido a la palestra donde las cajas de ahorros vendieron preferentes y otros productos financieros de alto riesgo a personas con una evidente falta de comprensión en lo que firmaban,  debido a su falta de formación, a su avanzada edad, a su deteriorado estado de salud, llegándose a vender este tipo de producto a enfermos de Alzheimer.

Otro caso de cinismo es hacer pasar a una de las hijas del Jefe del Estado Español, con licenciatura universitaria y con un trabajo de alto ejecutivo en una conocida entidad financiera, como cual esposa de los años 50 totalmente dependiente de su marido, sin saber lo que firmaba. O los casos de amnesia de políticos y cargos públicos llamados a declarar en casos de corrupción diciendo que no conocen de casi nada al presunto corruptor cuando todo el mundo le ha oído decir que son amigos del alma, su mutismo ante la evidencia de los hechos, o la aprobación de una supuesta ley de transparencia cuando la honestidad en la contabilidad de su partido está en entredicho, o su discurso basado en la tolerancia cero respecto a la corrupción cuando hay abierta una investigación judicial por haber mirado hacia otro lado. Y que decir de las declaraciones de insolvencia de aquellos que en su momento hicieron ostentación de su riqueza como es el caso de un expresidente de la patronal española que para no hacer frente a las responsabilidades penales y civiles derivadas de los procedimientos judiciales en los que está inmerso. Cínico es también que los representantes de los sindicatos desviaran el dinero de subvenciones concedidas por las administraciones públicas destinadas a la formación de desempleados para sufragar sus ostentosos, excesivos y onerosos caprichos.... Todo puro cinismo. 

Pero no sólo las altas esferas están llenas de cínicos, en nuestra vida cotidiana nos podemos encontrar con muchos de ellos que pasean ufanos su cinismo mientras se hacen los ofendidos ante comportamientos similares a los suyos, incluso uno mismo puede participar del juego del cinismo al ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga  en el propio, por eso... ¿Cuán  cínico puedes llegar a ser tú?.

Autor: Carmen (@Persefone123)

"No hay mayor cinismo que el de aquellos que reclaman para sí lo nunca han dado".
Jorge González Moore




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