Gracias tiene su etimología en la palabra latina Gratiae y la griega
cárites (Χάριτες) que denota favor,
simpatía, estima, y la utilizamos para expresar nuestra gratitud por algo o por alguien, para agradecer
a una persona aquello que haya podido hacer por nosotros.
La palabra Gracia, nos hace evocar Las Tres Gracias o Cárites, de la mitología
griega. Sus nombres eran Aglaya,
Eufrósine y Talia, hijas de Zeus y la ninfa Eurínomes, y
consideradas las diosas de la belleza,
la creatividad y la fertilidad, como fuentes generadas de vida. Solían presidir toda clase de actividades y celebraciones con
tintes de agradibilidad, placer, belleza e interés, como pudieran ser banquetes, danzas… Se decía que otorgaban a los dioses
y a los mortales no sólo la alegría, la sabiduría o la genialidad, sino también todas las cualidades necesarias
para ser un excepcional artista. Las
tres Gracias eran acompañantes habituales de Afrodita y Eros, tenían una
estrecha relación con las musas y se divertían al son de la música de Apolo. Eran representadas con una grácil belleza y con
el pelo mal recogido fruto de sus múltiples bailes, y casi siempre cogidas de la
mano, justo en el momento anterior al inicio de una de sus danzas. A pesar de
su gran belleza, sobresalían por su modestia y han sido representadas junto a sátiros de
horrenda fisonomía para resaltar el mensaje que ellas transmitían, que no se
debe juzgar a las personas por su apariencia ya que el defecto de un rostro puede ser corregido por
la belleza de su espíritu.


