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miércoles, 4 de mayo de 2016

El traje de la novia



En 1952 una jovencísima Audrey Hepburn se encontraba en Roma filmando la película “Vacaciones en Roma” con el actor Gregory Peck. Una tarde se acercó hasta el Atelier de las hermanas Fontana, famosas en aquel momento por introducir la moda italiana a nivel mundial. Su encargo fue un vestido de novia ya que empezaba a organizar su boda con el industrial británico James Hanson. Quería un vestido único, exclusivo y de corte romántico. Zóe, Micol y Giovanna, se dedicaron personalmente de aquel encargo. Con frecuencia, durante los descansos del rodaje, la actriz se escapaba para las pruebas y estaba encantada con el diseño del vestido. Pasadas unas semanas y ya con el vestido terminado, la pareja dio por terminado su compromiso y suspendió la boda. Audrey les pidió a las famosas modistas que buscaran a una bonita joven italiana que estuviera a punto de casarse y cuyos recursos no le permitieran tener un traje de novia y se lo regalaran. Amabile Altobella fue la afortunada en lucir el primer traje de novia, aunque secreto de Audrey Hepburn…

Hubo una época en la que la radio, era el único contacto directo con el mundo del que podían presumir los pueblos más apartados de las grandes ciudades. La información y la música, o los folletines a los que se hacían asiduos tanto hombres, como mujeres, era una forma de reunirse en torno a un aparato que les invitada a soñar y desear todo lo que aquellas voces transmitían.

domingo, 7 de junio de 2015

Bajo el influjo de los vampiros


En el cine, en los libros, en las series, los vampiros casi siempre son representados como seres atractivos, sensuales, misteriosos, fascinantes, atormentados que buscan su propia redención a través del amor. En la película de Francis Ford Coppola "Drácula", basada en la novela Bram Stoker, se nos muestra un Conde Dracul, exquisitamente interpretado por Gary Oldman, con todos los tópicos del ideal romántico del siglo XIX. Se nos muestra como un ser sensual, cautivador, lánguido, espectral, melancólico, un enamorado perpetuo que hará todo lo que sea por reencontrase con su amor.

Otro ejemplo lo podemos encontrar en la película "Entrevista con el Vampiro", basada en las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, donde los vampiros son héroes románticos eternamente atormentados en su constante búsqueda por ser amados. Pero no olvidemos que estos seres fascinantes tienen su lado oscuro,  son depredadores que necesitan la sangre de sus víctimas, la voluntad de las cuales es doblegada hasta convertirlas en sus siervos.

martes, 28 de abril de 2015

Las chicas malas van a todas partes



Cuanta razón tenía Mae West cuando dijo "las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes” porque las chicas malas gustan mucho, muchísimo más. Las películas romanticonas excesivamente edulcoradas siempre nos venden que el chico se lo lleva la chica rubia virginal con sonrisa bobalicona cuyo sentido del humor y personalidad no llegan ni a la categoría de acelga hervida. Pero en la vida real son ellas, las malas las que se llevan a los hombres de calle, y cuando digo hombres, me refiero a los hombres de verdad no a los sucedáneos que nos muestran dichas pelis que no son más que meros “flojos” que no buscan una mujer sino una segunda madre de los cuide y los salve de todos los males.
A las chicas malas siempre se las representa más sensuales, más provocativas, más elegantes, más sofisticadas ¿De verdad alguien puede preferir a una Doris Day o una Julia Andrews que a una Rita Hayworth, Ava Garner o Lauren Bacall? Vamos que si te dan a elegir entre Gilda o la protagonista de Sonrisas y Lágrimas, es que no hay color. 
Ellas siempre son más divertidas, más irónicas, más sarcásticas, más inteligentes, más listas, más pícaras, más de todo, y siempre una mala será más recordada ¿Alguien recuerda a la chica buena de Falcon Crest o Dinastia? Porque yo solo recuerdo a Angela Channing o aquella maravillosa Joan Collins en el papel de Alexis Carrington.  
Visto lo visto, prefiero ser una chica mala porque son más deslenguadas, más irónicas, más ácidas, más sarcásticas, más maliciosas, más envidiosas, más peleonas y hasta malvadas entre ellas mismas. Pero a su vez también son más divertidas, más inteligentes, más alegres más todo y eso es preferible a una versión más azucarada, más correcta pero más sumamente aburrida de nosotras mismas.
Y como es preferible ser una chicha mala a una buena, y por ello espero verlos a todos ustedes en el infierno porque en el cielo...  a mí que no me esperen.


                                 Autor: Carmen @Persefone123








sábado, 14 de febrero de 2015

Desmontando a San Valentín


Estos últimos días vemos los escaparates de muchas tiendas destilar amor al estar adornados con infumables motivos amorosos en forma de corazón y mil y una guirnaldas en color rojo y rosa. Todo ello orquestado para demostrar a nuestra pareja, previo pago claro está, lo mucho que la queremos, dando a entender que el amor que sentimos por alguien es medido por el precio de su regalo; cuanto más caro es el regalo más amados nos sentimos… 


El amor que se nos intentan  vender en estas  fechas es un amor pasteloso e infantil como el que se nos muestra en muchas de las películas y series de tinte romántico. Casi se nos obliga a enamorarnos de una persona pluscumperfecta, mal llamada nuestra media naranja, que casi siempre suele ser el reflejo de aquello que queremos ser. Es una persona tan  ideal que roza lo irreal, vendiéndonos el mensaje que si no la encuentras nunca serás feliz, que todas las relaciones que inicies que no sean con esa persona están abocadas al fracaso ya que sólo ella te hará feliz.  Y si tienes la suerte de encontrarla debes hacer lo imposible para mantenerla a tu lado, aunque algunas de tus acciones supongan una humillación hacia tu persona. Por amor todo debe ser perdonado,  ya que el amor todo lo redime, y nada importa,  aunque la persona idealizada sea un lastre para nosotros… pero da igual lo que uno se arrastre por esa persona, incluso con la certeza que no nos ama ya que tal y como nos enseñan las películas y los folletines románticos… quien la sigue la consigue. Sólo debemos hacer  memoria de las absurdas situaciones planteadas por las películas y series románticas, quien no recuerda las humillaciones a las cuales se somete voluntariamente Bridget Jones para conseguir la atención de su jefe,  o lo moderna que  se nos presenta a Carrie Bradshaw, la protagonista de la serie Sexo en Nueva York, cuando su máxima en la vida gira entorno a unos zapatos caros de tacón  y casarse con el hombre al que ella considera como perfecto, sólo por su miedo atroz a quedarse sola.  
Y qué decir de los folletines románticos que están tan en boga entre el público femenino, como la joven protagonista de la 50 sombras de Grey que es  capaz de someterse a la voluntad sexual de un hombre, tan sólo por  conseguir su supuesto príncipe azul que sólo la ama si se somete a su voluntad,  vendiéndonos que si haces eso,  a la larga, el será tuyo, que tu amor lo redimirá de todo mal, pero mientras,  haz lo que él te ordena, sino te dejará.  Si uno se para a pensar en el mensaje que nos venden este tipo de libros llega a la conclusión que no es muy diferente al que plantea el libro “Cásate y se sumisa” que tantas críticas ha desatado desde su publicación.

Pero ¿Quién ese Valentín a quien honramos en esta fecha?  Hay dos versiones sobre su leyenda. En la primera se trata de un sacerdote romano que acompañaba a los cristianos apresados durante las persecuciones contra los practicantes de esta fe  y que habían sido condenados a martirio y muerte.
La otra versión nos presenta a San Valentín como un sacerdote que contraviniendo la prohibición de las autoridades romanas que los jóvenes soldados contrajeran matrimonio al considerar que estos serían mejores combatientes sin tener ningún tipo de atadura familiar, casaba en secreto a las jóvenes parejas por el rito cristiano. Cuando fue descubierto, fue sometido a martirio y finalmente ejecutado.
A pesar que a finales del S.V la Iglesia Católica recogió las leyendas sobre San Valentín conmemorando su festividad del 14 de febrero, fecha en la que data su muerte, desde un principio se puso en duda la veracidad de su existencia. La idea de asociar el amor romántico con la figura de este heroico y legendario santo fue forjándose durante la Edad Media siendo la primera referencia a San Valentín como patrón de amor en el  siglo XIV, en el poema del escritor británico Geoffrey Chaucer “El parlamento de las aves”. Con el paso de los siglos su historia fue adornándose con más y más elementos fabulosos que han llegado hasta nuestros días.  La poca fiabilidad de su existencia hizo que en 1969 la Iglesia Católica lo excluyera de su calendario, en un intento de eliminar del santoral a aquellos santos de origen legendario y fabuloso.

La tradición del Día de los enamorados se inició en el S. XIX en los países de origen anglosajón donde las parejas comenzaron a intercambiarse postales con mensajes amorosos el día 14 de febrero, el día de la onomástica de San Valentín. La culpable de la existencia y popularización de estas infumables tarjetas es Esther Howland una artista y empresaria de EE.UU que a mediados del S. XIX comenzó a vender en masa estas tarjetas. Poco después, a la costumbre de regalar este tipo de postales se la añadiría la de regalar a la pareja otros regalos como rosas, joyas o bombones.

Esta tradición anglosajona se fue extendiendo por el resto de países durante el S. XX, jugando un papel muy importante la publicidad y el comercio que globalizaron la figura de San Valentín y todo el simbolismo que lo rodea como patrón de los enamorados y de todos aquellos que pretendían estarlo  institucionalizando el día 14 de febrero como el día del amor comercial por antonomasia incentivando a todo aquel que está enamorado en demostrar su amor al otro mediante la compra de un regalo.  En España esta fiesta comenzó a celebrarse a mediados del S. XX, con el único objetivo de incentivar la comprar de regalos, las malas lenguas dicen que esta festividad fue introducida por la cadena de grandes almacenes Galerías Preciados.

Viendo que todo lo que gira en torno al día de los enamorados únicamente tiene un carácter consumista y comercial, mejor no demostrar nuestro amor al ser querido con un regalo absurdo y de dudoso gusto en este día,  mejor demostrárselo día a día con gestos, palabras y acciones que demuestren lo que de verdad sentimos ya que no todo se compra con dinero, un pequeño gesto en un día cualquiera demuestra más que un gran regalo que por obligación consumista se ha comprado. 
Autor: Carmen (@Persefone123)

“La posesión de la riqueza tiene lazos invisibles en donde el corazón se enreda fácilmente”
 Jacques Benigne Bossuet



lunes, 15 de septiembre de 2014

Un camaleón llamado Bette Davis




Terenci Moix, sobre Bette Davis, decía que “su grandeza es hoy indiscutible. Su recuerdo, imborrable. Es la grandísima Bette del cine. Una actriz como ninguna otra. Seguramente, la mejor de todas.”  Y es que su carrera está avalada por numerosos récords: más de cuarenta años de carrera, dos Oscars y diez candidaturas, además de una veintena de personajes memorables que recorren todos los matices del alma femenina.  Fue despiadadamente avariciosa como Regina en “La loba”, orgullosa y manipuladora en “Jezabel”, y una fría y calculadora asesina en “La carta”. Estas tres películas las realizó con el director William Wyler y pocas veces en el cine se ha llegado a un punto de unión entre el genio interpretativo y la elegancia en una magnífica realización, todo esto unido a que la actriz y el director tuvieron un romance, llegándolo a considerar ella como el amor de su vida, pero las desavenencias creativas entre ambos hicieron romper el idilio.
Bette Davis fue en dos ocasiones Isabel I de Inglaterra, papel que le venía bordado a una actriz que tenía muchos puntos en común con la independencia de carácter de la Reina Virgen. Con la emperatriz Carlota de México volvió a incidir en el drama histórico, esta vez en un personaje de apoyo a la trama más que de protagonista; pero aun así la carga dramática que incorpora es magistral y redondea “Juárez”, una película llena de aciertos.

martes, 12 de agosto de 2014

Adiós profesor keating....



El Club de los poetas fue creado con la intención de recuperar la palabra de todos los poetas que encierran dentro de si el verso escondido que clama por ser recitado. La palabra ordenada sin artificios, que necesita ser escrita y leída por todo el que ama las letras. No negaremos que el film “El club de los poetas muertos”, dirigido por  Peter Weir en 1989 , fue la inspiración para el nombre de este blog, porque el mensaje que nos deja a todos, es precisamente la importancia de la palabra libre como manifestación de todas las emociones. Frases que forman parte de la historia del cine y que han dejado huella en todo aquel que encuentra en la palabra,  su mejor forma de manifestación. Honor a quién con su imagen, dentro de un contexto literario, marco toda una generación.  Y por ello hacemos nuestro pequeño homenaje al inolvidable profesor Keating, magistralmente interpretado por Robin Williams...








¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado,
el barco ha sobrevivido a todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,
el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado,
mientras sus ojos siguen firme la quilla, la audaz y soberbia nave.
Mas, ¡oh corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!
¡oh rojas gotas que caen,
allí donde mi capitán yace, frío y muerto!

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas,
levántate, por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín,
para ti ramilletes y guirnaldas con cintas,
para ti multitudes en las playas,
por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos:
¡Ven, capitán! ¡Querido padre!
¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza!
Debe ser un sueño que yazcas sobre el puente,
derribado, frío y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos y no se mueven,
mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,
la nave, sana y salva, ha anclado, su viaje ha concluido,
de vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto.
¡Oh playas, alegraos! ¡Sonad campanas!
Mas yo, con tristes pasos,
recorro el puente donde mi capitán yace,
frío y muerto.


Autor: Walt Whitman




jueves, 5 de junio de 2014

Guerra y Paz: en el cine, la música y la televisión



La novela de León Tosltoi, "Guerra y Paz" está considerada una de las mejores novelas de la literatura mundial, y por ello ha sido llevada a la gran pantalla sendas veces. La primera película que se hizo sobre la novela es una adaptación rusa de 1915, dirigida por el actor y director ruso Vladimir Gardin. También existe una versión japonesa de 1947, pero quizás la más conocida es la película “Guerra y Paz” de 1956, dirigida por King Vidor, director de "Duelo al Sol" que aceptó el reto por la admiración que tenía por la obra original. El trio protagonista lo forman tres estrellas de Hollywood, Audrey Hepbrun que interpreta a Natasha Rostova, Henry Fonda como Pierre Bezuchovy y Mel Ferrer que se pone en la piel de Andrei Bolkonski. El resto de repertorio lo componen grandes actores como John Mills, Vittorio Gassman, Anita Ekberg, Herbert Lom, y Fernando Aguirre. 

La adaptación que hizo Hollywood de “Guerra y Paz” poco tiene que ver con la novela de Tolstoi, al tratarla como una película bélica con tintes de folletín romántico, sin plasmar la radiografía que la novela hace de la sociedad rusa. Para el rodaje de las escenas bélicas se utilizaron miles de extras, muchos de ellos soldados del ejército italiano y fue necesario la contratación de 65 médicos para atender a los posibles lesionados. Durante el rodaje los médicos vagaban por el ficticio campo de batalla disfrazados de soldados para atender a todos que pudieran resultar heridos. Por su actuación en la película, Audrey Hepbrun cobró 350.000 dólares, el sueldo más alto hasta entonces pagado a una actriz, cantidad que hoy nos puede parecer irrisoria por las extratosféricas cantidades pagadas en la actualidad. Al papel protagonista optaron Gregory Peck, Peter Ustinov y Marlon Brando. Éste último rechazó la oferta al negarse a trabajar con Audrey Hebrun, Ustinov era el actor que quería el director, y Peck la petición personal de Hepbrun, pero al final los productores impusieron a Henry Fonda para interpretar el papel de Pierre Bezuchov A pesar de ser una de la películas más caras de su época, la gran interpretación de Audrey Hepburn, y lo exquisito de su vestuario, diseño y ambientación, la película no tuvo el éxito esperado, exceptuando los países de influencia soviética, donde tuvo una arrolladora acogida.  La película tuvo tres nominaciones a los Oscar, al mejor director, a la mejor fotografía y al mejor vestuario.

domingo, 27 de abril de 2014

Una de zombies

Guerra mundial Z, la z viene de zombi para quien no lo sepa, es una película que lo único que tiene del género zombi es el nombre. Y es que esta película no la van a disfrutar nunca por nunca los grandes amantes del género, los que se deleitan con la sangre, se emocionan cuando abundan las vísceras y reina la casquería.  Para los que gustan del gore, esta cinta es como ponerle una 0’0 a un amante de la cerveza, o un sandwich de rúcula y tofu a uno que se desayuna habitualmente un bocadillo de panceta con un carajillo, porque estos zombies son lights como se diría hoy en día, muy lights, son como zombies de Disney, yo me pasé casi toda la película esperando que cantasen aquello de Un mundo ideaaaal o ya puestos el We are de world, que si me pongo a pensar en el vídeo ochentero me da incluso más miedo que los zombis de la película.

Dejando aparte estas consideraciones, sí es cierto que la cinta es entretenidilla, más sería exagerar, pero hay que reconocer que como película de aventuras puede valer. Salvando muchísimo las distancias yo pienso que se acerca más a Indiana Jones que a La noche de los muertos vivientes, sólo que en vez de nazis los malos son muertos vivientes, habrá quien diga que los no muertos son más feos, los que esto postulan que recuerden los pantalones bombachos y el bigote hitleriano.


lunes, 3 de febrero de 2014

¿Que fue de aquella televisión?


Mi novela favorita es Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós, sé  que no es la mejor novela jamás escrita pero en esto de los gustos muchas veces se interceptan sentimientos y se asocian con recuerdos íntimos de la vida privada que nos enturbian la razón de la verdad objetiva pero no se pueden evitar o al menos yo no quiero dejarlos atrás y por eso aunque mantengo la salvedad del gusto propio, reitero que para mí es mi libro preferido, la habré leído ya varias veces, he perdido la cuenta, antes una vez al año solía caer y nunca he dejado de pensar o mejor dicho de sentir la belleza que me inspira el libro.
Sin embargo cuando pienso en Fortunata y Jacinta lo más curioso es que lo primero que me viene a la mente no es un libro, es una serie de televisión porque para mí no fue primero el libro y luego vi la película o simplemente me limité a ver la película, para mí el origen de todo estuvo en una serie de televisión que se hizo allá por el lejano año 1980 y que a mí aunque tenía menos de 10 años me resultó maravillosa y fantástica.

La monumental novela de Galdós fue llevada a la pantalla por el director Mario Camus, director,  también entre otras grandiosas películas como Los santos inocentes, La casa de Bernarda Alba o La colmena. En aquella época la televisión aún tenía intenciones, esperanzas o ganas no sé como llamarlo, de llevar la cultura hasta cada casa y una de las maneras que se propusieron fue la adaptación de grandes obras de nuestra literatura. No sé de quien fue la idea de que la dirigiese Camus, sólo sé que el director cántabro estaba encantado con el proyecto porque suponía un gran reto y le gustaba lo que significaba de aprendizaje nuevo del oficio de director y porque siempre ha sido un amante de la buena literatura.
Esta asociación dio como fruto una serie o incluso para algunos una película muy extensa porque el resultado fue de una excepcional calidad tanto en la dirección como en la fotografía, puesta en escena, música y sobre todo fue magistral en las actuaciones. Mario Camus , en colaboración,  llevó a cabo el guión;  un guión que resultó bastante fiel a la novela al menos en la medida de lo posible, en una traslación a la pequeña pantalla de la novela.  
Además también estuvo a su cargo de la elección de los actores de la obra. Y éste es a mí parecer uno de los más grandes aciertos del director. Así,  a lo largo de la serie vemos desfilar toda una serie de inmensos actores, algunos veteranos, otras ya consagrados, otros jóvenes promesas, pero todos o casi todos,  son perfectos trasuntos de sus personajes. Está claro que la dirección que llevó a cabo Camus, eligiendo o destacando un aspecto de las personalidades más o menos complejas de las figura, o las indicaciones que supo transmitir a sus actores fueron claves, pero esa elección dentro del panorama tan rico de la escena española de entonces fue difícilmente insuperable. 

Es cierto también que los actores supieron dar lo mejor de sí en sus trabajos. Y es que esto no podía ser de otra manera cuando aún permanecían entre los mortales, actores de la talla de Fernando Fernán Gómez, Mari Carrillo, Manuel Alexandre, Francisco Rabal o María Luisa Ponte. Así mientras vemos la serie no hay más remedio que quedarnos con la boca abierta ante ese despliegue de talentos y dar las gracias al director santanderino por reunir a ese elenco de genios.

La novela de Galdós, y por extensión la serie televisiva,  tiene como tema principal un triángulo amoroso. La historia relata los amores de Juanito Santa Cruz, hijo único de una familia de adinerados burgueses comerciantes, su esposa Jacinta, procedente del mismo entorno social y la que será su amante en diferentes etapas, Fortunata, de un extracto social inferior, al que en la novela se alude como de pueblo,  y lo que hoy llamaríamos proletariado, pero como la novela transcurre durante el tercer cuarto del siglo XIX esta denominación no resultaría correcta, y también porque las diferencias de clases en la época eran mucho más diferentes entonces de lo que fueron después, y de lo que son ahora. Pero no os sé decir si esas diferencias entre ricos y pobres no serán mucho más abundantes y sangrantes que en la época de la novela en los tiempos que nos quedan por vivir.

Aunque Juanito sea el eje vertebrador de la novela,  por un lado por ser el vértice que concentra los dos amores de los personajes femeninos, y por otro lado por ser una figura que simboliza en Galdós el típico burgués, el típico español medio de la época, en un momento en que en España lo mismo había una revolución que la más profunda apatía social, un gobierno de derechas que de izquierdas, tan de izquierdas como podían ser los gobiernos en 1875. De ahí que este niño mimado a lo largo de la novela vaya dando bandazos, lo mismo estudiante aplicado que jovenzuelo frívolo, lo mismo adúltero desconsiderado y egoísta que amante simpático y tierno, lo mismo arrepentido pero de nuevo vuelto a caer en la deshonestidad, aunque como decíamos sea uno de los protagonistas, las verdaderas protagonistas son las dos mujeres que dan título a la novela: Fortunata y Jacinta.

Jacinta está interpretada por la actriz Maribel Martín, esta actriz no se ha prodigado mucho por las pantallas, lamentablemente porque me parece una actriz muy bella y que aquí hace un estupendo trabajo como la sufrida mujer de Santa Cruz, ella representa el orden al que su díscolo marido vuelve después de los levantamientos, es además la personificación de la maternidad frustrada, y estos dos aspectos relevantes del carácter de Jacinta, Maribel Martín supo representarlos con espléndida solvencia, personifica excelentemente la dulzura del personaje, cómo es capaz de ver más allá de los convencionalismos y ponerse en el lugar del otro, es llamada ángel en más de un momento de la novela porque ella será en parte la encarnación al final de la novela de un posible acercamiento, de una probabilidad de futuro en armonía entre el pueblo y las clases altas. Esto es naturalmente cuando Galdós aún creía en la burguesía.

Fortunata, encarnada por una Ana Belén,  a mi modo de ver magnífica en su papel de mujer de pueblo, es mi personaje favorito, no aparece en la novela hasta bastante tarde y la vamos conociendo muy poco a poco, sobre todo a partir de recuerdos de Santa Cruz que le obliga a revivir su mujer, sin embargo de personaje secundario se convertirá en auténtica protagonista, de ser un típico arquetipo de mujer de pueblo, primitiva y en cierta medida salvaje, la heroína irá creciendo, cambiando a medida que el entorno, las gente,s y sobre todo los hombres con los que por necesidad tenga que convivir la modifiquen, así, de verla como un ser unívoco de una sola cara la veremos enriquecerse, convertirse en un ser humano de carne y hueso al que comprendemos en sus aciertos, sus desvaríos y sus delirios porque Fortunata o Ana Belén nos los irá transmitiendo, tal vez se podrá decir de esta actriz que le falta un grado por debajo en la escala de lo primitivo pero creo que esa tibieza de los inicios se verá compensada por lo bien que la actriz sabe llevarnos por sus encendidos delirios amorosos de la última parte, la explosión final cuando decide enfrentarse con su adversaria en amores y no me refiero curiosamente a Jacinta, es suficientemente ardiente como para compensar esa frialdad inicial. Es un personaje magnífico, una de las primeras veces en que el pueblo es retratado desde dentro, entendiéndolo porque el autor se ha metido en su mente y ha vivido sus vidas y Ana Belén lo hace magníficamente.
Al lado de estos personajes hay otros secundarios pero que en una novela de esta magnitud tienen una importancia clave. Así tenemos a Evaristo Feijoo, interpretado por el gran Fernán Gómez, será uno de los hombres que pasan por la vida de Fortunata, intentará inculcar a su amante su manera de ver la vida, lo que él llama filosofía práctica,  que no es otra cosa que intentar vivir con sensatez, que este personaje intenta poner en práctica en todo momento, al menos hasta que conoce a Fortunata de la que se enamora a una edad ya avanzada y con la que no duda en convivir, intentando aplicar su modo de vida a esta nueva situación sin darse cuenta de que ha dejado un resquicio a la falta de sentido común al enamorarse ya mayor de una mujer mucho más joven. La naturaleza se impondrá y no servirán de nada todas sus prevenciones y sus astucias, la vejez le alcanzará de pleno, y la senilidad se apoderará de él. El tema de la lucha del hombre por imponerse a la naturaleza y como ésta sale vencedora será capital para todos los escritores decimonónicos.
María Luisa Ponte, actriz por la que yo siento especial debilidad, hace de Doña Lupe, suegra durante un periodo de Fortunata, éste personaje parece hecho a medida para la Ponte, especializada como nadie en personajes de carácter fuerte  e incluso llegando a ser odiosos. En este caso la madre política de la protagonista tiene uno de esos defectos que a mí me resultan especialmente desagradables,  el de creer  poseer siempre la razón y lo que es peor,  intentar convencer a los demá,s a toda costa,  de su verdad. Además es un ser bastante mezquino, una usurera con pocas entrañas que prima sobre todo el dinero y la posición social. María Luisa Ponte bordaba estos papeles de mala y los hacía tan ricos en matices que te atrapaban aún a pesar del instintivo distanciamiento que sería lo que correspondería. Era la Bette Davis española. O Bette era la Ponte americana.
Y por supuesto tenemos a otros actores menos conocidos pero que merecen también mención por su esencial aportación, por ejemplo, otro actor que a mí me gustó mucho desde ese momento, es Manolo Zarzo.  En la serie interpreta a Ballester,  otro de los hombres de la vida de Fortunata, caracterizado entre otras cosas por su gran corazón. Éste actor hizo una interpretación tan fiel que nunca he podido leer la novela sin imaginarme a este personaje con la cara de Manolo Zarzo. Otro actor que es imprescindible citar es Mario Pardo, el tímido y enfermizo marido de Fortunata, encarna con gran maestría al enamorado que llega a enloquecer de deseo; Charo López es la amiga alcoholizada de la heroína, ella sí es salvaje y ordinaria, quiere a Fortunata pero sobre todo adora el alcohol que la tiene atrapada y será su ruina. Y así podríamos seguir y seguir porque cuesta no mencionar a Luis Ciges como Ido del Sagrario, a Berta Riaza como Guillermina, y a tantos,  y tantos otros porque hasta los personajes que a priori pudieran parecer más insignificantes consigue Galdós por mediación de  Mario Camús hacerlos inolvidables.  Ahora me acuerdo de la monja enana que ayuda a Charo López con su síndrome de abstinencia y la adicta le llamaba palabras cariñosas para seducirla y que le trajese aunque fuese un dedalito del maldito brebaje que la tenía embrujada: cañamón, cañamoncito, le soltaba pero a la otra le hacía gracia y allí iba hasta ella andando con su pata de palo tic tac tic tac.... y es que todos los personajes desde el primero hasta el último se quedan contigo para siempre.

Dejando de lado los actores, es significativa la fotografía, que crea fantásticos bodegones o se recrea en escenas costumbristas; la música también es reseñable, así lo mismo se mezclan sonidos orquestales con música de organillo, la puesta en escena y la ambientación están excelentemente conseguidas, tanto los interiores con sus puntillas, sus bordados, sus largos pasillos de las antiguas casas de familia bien, hasta los exteriores en escenarios naturales del Madrid de la época.
No había vuelto a ver la serie desde que la estrenaron en televisión y cuando me la compré en DVD temí que se hubiese quedado anticuada, los primeros momentos me hicieron pensar que mis sospechas se cumplían, esa música tan propia de las producciones españolas de la época de la transición, el ritmo tan pausado en que se desenvuelven los personajes, los colores tan propios de los ochenta pero poco a poco la serie te rodea, te envuelve y te atrapa,  y te imaginas como un personaje más, por la cava de san Miguel, la plazuela de Pontejos o en la plaza mayor creyendo ver a lo lejos a Feijoo más envejecido que nunca, consolando a Jacinta porque llora al no tener hijos o buscando tras una esquina a Fortunata  que camina distraída con la mente en su único amor Juanito Santa Cruz.
Camus cayó rendido ante la novela de Galdós y con esta gran serie nos dio su versión de lector enamorado. A mí como espectadora me enamoró también, completando el círculo que se había propuesto el director. Deseo que si os decidís a verla a vosotros os suceda también, si os ocurre decirle a Fortunata que no merece la pena que llore por el galán de Juanito y saludarla de mi parte. Allí nos veremos.

Autor: Gacela

“¡Andar así, llevados en las alas del tren, que algo tiene siempre para las almas jóvenes de dragón de fábula, era tan dulce, tan entretenido...!”

Benito Pérez Galdós (Fortunata y Jacinta)



sábado, 9 de noviembre de 2013

Pelis de polis



“Cuerpos especiales” (2013) protagonizada por Sandra Bullock  es una película cuya principal virtud, y la única, que dirían algunos, es la del recuerdo. Mientras la ves, surgen las evocaciones de tiempos pretéritos,  concretamente de los años 80, y de aquel subgénero que triunfó popularmente, el de las películas de parejas de policías que se enfrentaban a la resolución de un caso especialmente complicado. Estas películas tenían siempre el mismo esquema previo, dos seres completamente diferentes que se veían obligados por las circunstancias a trabajar juntos. El hecho de ser totalmente diferentes hacía que se complementaran y eso les ayudaba a resolver el caso. Además, por añadidura,  se les solucionaba, aunque fuese levemente, algún aspecto problemático de sus vidas privadas, y al final acaban convirtiéndose en los mejores amigos, e incluso en hermanos para siempre.   “Cuerpos especiales”  es sólo una más, en cierta medida homenaje, en cierta manera otra vuelta de tuerca con la diferencia que, esta vez, las protagonistas son  dos mujeres policías, en definitiva, una manera de aprovecharse de nuevo de algo que se sabe que funciona. 

Este esquema se repitió en los 80’s y en los 90’s hasta la saciedad sólo que incluyendo variantes en la ecuación que aportaban alguna novedad, y por ende, seguían entreteniendo que era  lo que importaba. El asunto podría haber empezado con “Límite 48 horas” (1982) con Nick Nolte y Eddie Murphy como variables de la ecuación, un policía blanco y un delincuente negro. Las constantes un caso especialmente intrincado y peligroso, y que  también alcanza generalmente a sus vidas privadas, la muerte de un compañero era un tema muy socorrido. Y junto a eso y aportando habitualmente una nota de humor estaban las diferencias de carácter o de situación ante la vida; y que mayores extremos que un policía muy duro, aún estaba muy presente la figura de Harry el Sucio como el referente de agente de la ley, y frente a él un presidiario, un  delincuente habitual de vida disoluta  pero que,  a pesar de ello,  parecía  disfrutar más de la vida y tomarse las cosas con más filosofía que el duro policía. Naturalmente al final el policía ayuda al delincuente con sus problemas con la ley, y el delincuente colabora  para que el otro protagonista vea la vida con más optimismo.

Habría que esperar a 1987 para que el esquema se repitiese con éxito, con mucho éxito, tanto es así que se convirtió en una saga y se hicieron hasta cuatro películas más con el mismo título, nos estamos refiriendo a “Arma letal” (1987) con Mel Gibson y Danny Glover, ahora sí dos policías pero con formas de vida totalmente diferentes.  Danny Glover representaba al padre de familia típico con esposa, varios hijos y una vida burguesa y conservadora que no quería que nada cambiase, mientras que Mel Gibson era el bohemio que vivía en una caravana, lloraba la pérdida de su esposa y era autodestructivo. Al tocarles trabajar juntos Mel ponía continuamente en peligro y al límite a su acomodado amigo, y Danny conseguía con muchos apuros introducir algo de cordura en la vida de su chiflado compañero.



A continuación llegaron como un río caudaloso un montón de películas del mismo tipo, todos los que eran actores famosos en ese momento quisieron subirse al carro de aquel filón tan resultón. Arnold Schwarzenegger hizo “Danko, calor rojo” (1998) junto a  James Belushi, hermano de John Belushi intérprete de The Blues brothers. En este caso el antiguo míster Universo hacía de policía de la antigua URSS que se veía a obligado a viajar a EE.UU  y trabajar con James Belushi, que representaba a un policía americano típico, bueno, típico de Hollywood claro. Y naturalmente, si Schwarzenegger había tocado el tema,  también tenía que hacerlo Silvester Stallone que hizo  junto a Kurt Russell “Tango y Cash” (1989). En este caso las diferencias entre ambos protagonistas no eran tan extremas;  los dos eran policías, la diferencia estribaba en sus caracteres y  en la manera de enfrentarse a los delincuentes.



Clint Eastwood también aportó su personalidad y su manera de actuar a este tema, así hacía de policía ya machucho que le toca trabajar con un novato, un jovencísimo Charlie Sheen en la película “El principiante” (1990) . Michael J. Fox también estuvo ahí con “Colegas a la fuerza” (1991) donde hacía de un actor que quería meterse en la piel de un policía para poder interpretarlo con  mayor verosimilitud, su modelo a seguir era James Wood que representaba a un policía clásico que sufría el método Stanislavsky de su histriónico compañero eventual.

Las diferencias entre los personajes principales se hicieron muchas veces extremas así lo vemos en “Alien nation” (1988), donde el compañero más extraordinario era nada menos que un extraterrestre. Curiosamente esa era la principal diferencia entre los policías porque a la hora de la verdad había una gran similitud de caracteres y de maneras de enfrentar el trabajo policial.  Otra pareja también atípica era la de la película “Superagente K9” (1989). En este caso  James Belushi estaba acompañado por un actor menos famoso, se trataba de un perro, concretamente un pastor alemán, que acababa resultando más humano que con los que compartía la genética el policía humano.

Y así podríamos seguir no infinitamente pero sí un larguísimo tiempo con Will Smith en “Dos policías rebeldes” (1995) , con Jackie Chan en “Hora punta” (1998),  e incluso con Woopie Goldberg  en la película  “Theodore Rex” (1995)  acompañada de un policía dinosaurio, pero creo que este último es más producto de una pesadilla o eso espero por el bien de nuestra salud mental.


Autor: Gacela

“Eh! corta el rollo quieres amigo! los dos sabemos por que he sido transferido, todo el mundo cree que soy un suicida, lo cual me jode porque nadie quiere trabajar conmigo, o creen que finjo para cobrar la pensión, lo cual me jode porque nadie quiere trabajar conmigo. Resumiendo estoy jodido”.  

Frase de la película Arma Letal


lunes, 16 de septiembre de 2013

El verano de Porgy y Bess


La canción “Summertime” es en realidad el aria más conocida de la ópera “Porgy and Bess” estrenada en Broadway en 1935. Tras el estreno de la ópera, esta canción alcanzó una enorme popularidad, llegando en septiembre de 1936 a la lista de éxitos de EE.UU con la versión interpretada por la cantante de jazz Billie Holiday. De ella también han hecho versiones Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, Gene Vincent y Miles Davis, Janis Joplin, Rem, Celine Dion, Rod Stewart… siendo más de 3.000 los artistas que la han versionado. Incluso la actriz Scarlett Johansson se ha atrevido con ella y junto con el grupo de música electrónica Massive Atack  hicieron una versión que forma parte de la banda sonora de la película mexicana “Días de Gracia”  del director Eduardo Valerio Gout . 


La Ópera “Porgy and Bess” fue compuesta y escrita por los hermanos George e Ira Gershwin, basada en la novela de Dubose Heyward  “Progy” de 1925 y en su posterior adaptación teatral de 1927. Fue estrenada en Broadway el 10 de octubre de 1935 y todo el elenco lo formaban actores y cantantes afroamericanos. Esta obra está empapada de lo mejor de la cultura musical afroamericana, llena de spirituals, blues y jazz y música folck, con emocionantes canciones para solista, dúos y grandes escenas corales. Está ambientada en los primeros años de la década de los 30’s, y nos describe cómo vivían los afroamericano en los suburbios de las grandes ciudades.

La acción  se sitúa en la imaginaria calle de Catfish Row,  en un miserable barrio  portuario de Charleston (Carolina del Sur, EE.UU). En ella vive Porgy, un mendigo tullido enamorado de Bess, una hermosa mujer adicta a las drogas que vive dominada por Crown, un  borracho que la maltrata. En una pelea, Crown mata a otro hombre y tiene que huir para no ser detenido por la  policía, dejando  sola a Bess no sin antes hacerla prometer que lo esperará. Bess llama a todas las puerta en busca de refugio, pero nadie quiere acogerla, salvo el camello Sportin Life, que le propone huir con él a Nueva York a cambio de droga, pero ella rechaza el ofrecimiento y es Porgy quien la acoge en su casa. Con el paso del tiempo surge el amor entre ellos y  Bess que se convierte en una nueva mujer alejada de la mala vida, aun así el traficante sigue asediándola pero ella lo rechaza.

Un día Bess marcha de excursión a una isla en barca con sus vecinos, dejando a Porgy en casa. En la isla descubre que Crown se refugia allí huyendo de la justicia. Éste le pide que huyan juntos pero Bess se resiste diciéndole que quiere a Porgy, pero ante la insistencia de Crowm, vuelve a ser seducida por él, perdiendo la barca para volver a casa esa noche. Cuando regresa, le cuenta a Porgy que no volvío  por haberse perdido, pero él le dice que no la cree y que sabe que ha estado por Crown. Bess le dice a Porgy que quiere quedarse con él, pero le suplica que no la vuelva a dejar caer en los brazos de Crown. Pero éste regresa a buscar a su mujer, y para impedir que se lleve a Bess, Porgy se abalanza sobre él y lo mata. Llega la policía pero nadie delata al autor del crimen, pero Porgy debe acudir a comisaría a identificar al cadáver. Es entonces cuando Sportin Life aprovecha para convencer a Bess, que huya con él a Nueva York bajo la promesa de una vida más fácil y disoluta que la que vive en la sórdida Catfish Row. Pocos días después, Porgy regresa a la ciudad y descubre que Bess ha huido con el traficante al creer que él nunca más iba a regresar a causa del crimen cometido, y en ese momento Porgy decide emprender un largo camino en busca su amada…


El argumento de la ópera siempre ha causado controversia, sobre todo entre la población afroamericana debido a los estereotipos que se muestran de ellos al representarlos como  gente pobre, violenta y adicta a  las drogas.  A finales de los años treinta algunas de las representaciones que estaban previstas en diversas ciudades estadounidenses tuvieron que ser canceladas ante la negativa de los intérpretes afroamericanos a representarla y por la presión la población negra local por la visión que de ellos se daba. La animadversión por la ópera  fue in crescendo con el paso del tiempo, aumentando durante la década de los años 50, 60 y 70, debido al auge del movimiento en defensa de los derechos de los afroamericanos que consideraban su argumento racista dando una visión deplorable para la población negra. Pero con el paso del tiempo “Porgy and Bess” se ha convertido en la ópera americana más emblemática de todos los tiempos, no obstante aun existen recelos entre cierto sector de la población afroamericana en relación a la temática de la misma. 

Esta opera también fue llevada al cine en 1959 por Otto Preminger, siendo sus actores protagonistas Sidney Poiter como Porgy, Dorothy Dandrige como Bess, Sammy Davis Junior como Sportin Life y Brock Peters como Crown. La película se llevó el Oscar a la Mejor Banda Sonora y el Globo de Oro a la Mejor película musical. Al igual que paso con la ópera, debido su controvertido argumento y la visión negativa que mostraba de la población afroamericana, algunos actores se negaron a interpretarla o tuvieron serias dudas en hacerlo. Harry Belafonte rechazó el papel de Porgy,  al igual que  hizo en un primer momento Sidney Poiter, pero convencido por su representante aceptó el papel al cual estuvo apuntó de renunciar en más de una ocasión. La actriz Dorothy Dandrige aceptó el papel de Bess, pero siempre estuvo preocupada por cómo se iba a tratar su personaje, queriéndolo alegar de los estereotipos que se tenían de la mujer afroamericana.  Tanto Sidney Poiter como Dorothy Dandrige,  fueron doblados en las actuaciones musicales, salvo Sammy Davis Jr, utilizó su propia voz.

  • Sammy Davis Junior interpretando " It ain't necessarily so" en la película "Porgy and Bess"
  • Sidney Poitier (doblado por Robert Mcferrin) y Dorothy Dandridge (doblada por Adele Addisoson) interpretando "I loves you Porgy"

La música de "Porgy and Bess", a día de hoy, está tan vigente como el primer día. Sus arías, como "Summertime", se han convertido en canciones clásicas del jazz que han sido versionadas por otros estilos musicales, pero a pesar de la popularidad de la que gozan, son pocos los que conocen la oscura y sórdida temática de la ópera de donde proceden. 

Autor: Carmen @Persefone123 




*Para acceder a los vídeos de las canciones sólo se debe clicar encima del título de las mismas

viernes, 26 de julio de 2013

El Hombre de acero vs Superman


El hombre de acero es una película claramente planeada, realizada y proyectada para lucirse en el formato 3D. Es asombroso como en una película se elabora con este  único fin, con personajes cada vez más desdibujados, actores más planos, diálogos sustituidos por gritos y ruidos, e historias centradas en demostrar la fuerza bruta, ya sea de la naturaleza o del superhéroe de turno. Parece que en el cine, y por ende en la vida también, vamos para atrás, sustituyendo la razón por la fuerza bruta. Y es que en la película que nos ocupa más que una historia en sí, hay una sucesión de escenas a toda velocidad donde se sufre o se disfruta, según el entendimiento de cada uno, con los supuestos prodigios de las tres dimensiones. Así, vemos a Superman sujetando a un autobús que se despeña, aguantando casi impertérrito un tornado, salvando del naufragio a unos marineros con su barco, rescatando a los operarios de una plataforma petrolífera en medio del océano o destrozando por doquier, con saña y machaconamente todo el mobiliario urbano que se le pone por delante, debe ser que algún sociólogo ha hecho algún estudio que demuestra  que esto de que se caigan edificios impacta mucho en el público de las salas de cine. Pero a pesar de todas estas hazañas, el director ha tenido la consideración de llevar a cabo una obra que no va a requerir que le dejemos ningún espacio en el armario de la memoria puesto que será olvidada con una facilidad prodigiosa.

Frente a esto y para darle un matiz menos pedestre y disfrazarlo, porque no es más que eso un disfraz como esas caretas de los bailes de máscaras con las que se pretende esconder la verdadera personalidad, el héroe sufre una crisis existencial, torturado por una infancia llena de preguntas sin respuesta y una adolescencia repleta de miedos, el protagonista busca su lugar en el mundo. Se trata de una introspección psicológica tan superficial como anodina y se le notan las ganas a los guionistas, seguramente obligados por los productores que tendrán más estudios y sondeos de sociólogos, de acercar la película al público adolescente o a la supuesta sensibilidad femenina. En definitiva que no es más que un parche para rellenar los huecos entre efecto especial y efecto especial. Aunque he leído por internet un crítico que veía en esto “un fascinante dilema moral” y hasta encontraba referencias a la caverna de Platón yo lo veo simplista, poco auténtico y tremendamente elemental.

Con respecto a la primera película de “Superman”, la de Richard Donner se echan de menos muchísimos detalles, le han quitado el calzón por fuera al superhéroe, tal vez en 3D se destacaban demasiado ciertas partes, es un suponer claro, por cierto y aunque no venga al caso no puedo dejar de mencionar que Henry Cavill, es demasiado musculoso de cintura para arriba pero de cintura para abajo mengua, eso le da un aspecto de machaca de gimnasio y un efecto poco natural para un supuesto superhombre; se echa de menos a Christopher Reeve (aunque no fuese precisamente un Robert de Niro) con aquella media sonrisa, o esos aires de despistado cuando hacía de Clark Kent, el nuevo tiene menos expresividad que una marioneta de madera; Se añora la imaginación que había que desplegar cuando los efectos especiales no llegaban para más, eran trucos tan ingenuos, tan inocentes pero al mismo tiempo tan efectivos que muchas veces te cautivaban y se convertían en iconos, qué decir de aquellos hula hoops en los que estaban atrapados los malos o ese espejo triangular en que se ven obligados a vagar por toda la eternidad, no se puede concebir una tortura peor que esa, bueno sí, lo mismo pero sonando continuamente una música que uno deteste; se echa de menos a ese malo interpretado por el versátil Gene Hackman, ganador de dos Óscar por “Sin Perdón” y “French Connection”, el nuevo villano, el actor Michel Shannon, al que muchos conocen como el agente del tesero Nelson Van Alden de la serie “Boardwalk Empire”,  no es un mal actor pero en este película no se sabe bien que le han hecho pero uno no deja de preguntarse a quien le recuerda hasta que se cae en la cuenta de que la familiaridad viene dada porque lo han caracterizado como a Tino Casal. Y eso te lleva a una conclusión: Si Tino Casal era un extraterrestre, ¿quién es Mario Vaquerizo? Pero eso claro es otra historia.

En fin, El hombre de acero es una película que nos devuelve al principio del cine, cuando era un espectáculo de feria, uno de esos productos vacíos llenos de humo y aire, de trucos y subterfugios para llevar a la gente al cine con el reclamo de colores intensos, sonidos estruendosos, marionetas y prodigios mecánicos que se mueven sin que intervenga el ser humano, como decía al principio vamos para atrás en lugar de hacia adelante, ahora eso sí si asumes todo esto puedes pasar un rato medianamente entretenido, inocuo y muy fácilmente olvidable o lo que es lo mismo, una tremenda nada sin ninguna emoción, que ha costado la friolera de 200 millones de dólares. Lo mejor es que te hace recordar con añoranza y un tremendo respeto aquel “Superman” de Richard Donner, cuando los directores eran artistas no mercachifles contratados para conseguir beneficios a toda costa y por encima de cualquier otra consideración.


Autor: Gacela 


jueves, 11 de julio de 2013

Una sobre musicales.....

Las películas coreografiadas por Busby Berkeley fueron el paradigma del musical clásico por  sus espectaculares puestas en escena , siendo los cimientos de los grandes musicales de la época dorada de Hollywood. Un ejemplo de esto es la película “Calle 42” dirigida por Lloyd Bacon y cuyas coreografías fueron supervisadas por el propio Busby Berkeley. Su argumento gira entorno a cómo montar un espectáculo dentro del enclave de la Gran Depresión Americana:


"Doscientas personas, doscientos puestos de trabajo, doscientos mil dólares, cinco semanas de sangre y sudor dependen de ti. Es la vida de todas esas personas que han trabajado a tu lado. Tienes que salir a ese escenario y darlo todo, [...] no puedes derrumbarte, porqué están en juego tu futuro, el mío, el de todos nosotros..."

Dentro de las  grandes coerografias de Busby Berkeley se debe mencionar una llamada "Mi hombre Olvidado" incluida en la película “Vampiresas” de 1933 dirigida por Mervyn LeRoy. Se trata de un impresionante número musical sobre los excombatientes de la Primera Guerra Mundial que a su regreso fueron olvidados y relegados de la sociedad. En este número los soldados toman el protagonismo llegando a formar parte el cuerpo de baile, siendo el primer gran número musical crítico con la sociedad norteamericana:



Otra gran coreografía es la protagonizada por Judy Garland y Gene Kellgy en la película "For me and my girl" de 1942, dirigida por el propio Busby Berkeley:


Y para finalizar otro gran número de la película "Calle 42":



Autor: Gacela