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domingo, 9 de noviembre de 2014

Cuidado...



“Todavía sigo sin poder hablar de eso. Tengo la oportunidad de solucionarlo y tengo que hacerlo con mucho cuidado. Desenvolverlo todo poco a poco, para saber cómo volver a envolverlo si me siento desbordado. Y todo el mundo sabe que para desenvolver algo como es debido, lo mejor es seguir los pliegues”.
       Nathan Filer


lunes, 3 de noviembre de 2014

Epílogo para una época (II)





Oh rica tierra y abundante del norte,
¿Por qué destruyes tus excedentes?
Acaso los hambrientos te han dado permiso.
Nadie habla en este metro interminable, ni siquiera al pasar junto a los vagones de tercera clase.
Están llenos de niños desnudos y madres esqueléticas.
Dicen los incultos que también de ratas.
Se exagera, ya se sabe que para vender en prensa se cargan los adjetivos.

Hay una rubia melena a mi lado,
Trabaja en una empresa de exportación del educado Estocolmo, dice que todo es justo y “puro” en su sector.
Tal vez sea inmaculada su piel blanca y al hacer el amor grite cosas sin sentido debido al silencio que hay en su sector.
O su maquillaje oculte la historia de la frustración del norte amaestrado.

     El metro entra en la estación La Atenas Ideal,
     Desde hace poco se dedica la gente a tirar basura aquí,
Dicen que fue un ideal que traicionó la verdadera fe.

La democracia no es igualdad se ve en la pared, el placer es individual añaden. 

Autor: Conrad Quevedo (@theyoungQuevedo)




"La democracia es cuando los indigentes y no los hombre de la propiedad, son los gobernantes"
Aristóteles








            

Aprendiz #microrelato




Aprendió a caminar, despacio, a su ritmo, notando sus latidos en cada paso…
Antes sólo corría, siempre a galope, aceleradamente.  Nunca paró y se contempló, nunca se observó. Ahora sí, se detuvo, se miró y comprendió…
Antes tenía pavor a escucharse, a dejarse llevar, siempre al mismo insulso e insípido ritmo. Su corta vida le enseñó a detenerse y mirar hacia los lados, ver más allá, escuchar, sentir la lluvia, empaparse gota a gota, que su rostro mojado liberara nuevas sensaciones.
Recobró esa ternura perdida, sus ojos mataron la dureza, sus labios vivían, sus manos rebosaban tierna dulzura. Su corazón bombeaba calor desprendía esa fuerza escondida y las piernas empezaron a pisar firmemente hacía el rumbo marcado.
Sus pies, ya sin dolor, ya sin ese desmesurado dolor acumulado y con el lento caminar, empezó a descubrirse. Olía, fritaba, saltaba sin necesidad de un por qué. Ya no contaba los pasos, ni las horas, Su reloj se paró, por fin se había tomado su tiempo. Desapareció el tic tac, ya no sentía presión en su alma, la cambió por una sonrisa, porque aprendió a caminar despacio.
Aprendiz de sus pasos, aprendiz de su vida. Y es que la libertad comienza en uno mismo. El resto, el resto, si que es una cuestión de tiempo.
Autor: Luz de luna (@Luzdeluna111_)