Y sonó la última de las 12 campanadas, empezaba un nuevo año, y haciendo el balance de su vida se dio cuenta que no era la vida que ella había planeado. Pero haciendo una introspección del cómo, del cuándo, del con quíen, y del porqué de los vivido llegó a la conclusión que siempre había hecho lo que había deseado, sin imposiciones de terceros, sin importar los dogmas de fe ni los convencionalismo sociales; y esto es lo que muchos anhelan, siendo, siempre, su propósito para el próximo año...
“Vamos a abrir el libro. Sus
páginas están en blanco. Vamos a poner palabras sobre nosotros mismos. El libro
se llama Oportunidad y su primer capítulo es el Día de Año Nuevo.”
Doce uvas, doce deseos… deseos de
paz y alegría, para mi gente,para mí, para todos.
Primera campanada, lo tengo muy
pensado, salud que no falte. La segunda,miro a los niños, y me emociono y mi deseo va por ellos, todo por ellos
que son mi vida. La tercera, me acuerdo de ti que ya no estás con nosotros, la
emoción mezclada con una nostalgia que duele, siempre te echo de menos. La
cuarta, y ahí estás amor, conmigo, siempre, en lo bueno y en lo malo... juntos.
Y a partir de la quinta, un
torbellino de emociones, alegría, esperanza, recuerdos y un montón de lágrimas
que me llevo aguantando desde hace un rato...me dejan en blanco. Y suena la
última campanada... última uva.
Primer día del año y mis doce
deseos se resumen en uno: Que sea un año que marque la diferencia, lleno de cosas buenas, sólo buenas. Al menos
brindo en este primer minuto con esa ilusión.
Después el año traerá lo que tenga que ser, pero este instante se lo
robo al destino, que bastante nos quita él…. ¡Feliz Año Nuevo!
Sin darnos cuenta, volvemos a encontrarnos en ese momento en el que a todos
nos detiene el tiempo para hacer balances. El tiempo, medido de tan diversas
maneras, nos limita o nos abre a nuevas etapas. El tiempo, contado por segundos
o minutos, por arena o por granos de uva. Lo cierto es que no hay otra forma de
medir la vida sino a través del tiempo.
Y cuando hacemos balance de un año que se despide, normalmente empezamos
por los gratos momentos que hemos vivido, para ir desencadenando en aquellos
más tristes que evitamos recordar pero, que dejaron una huella indeleble para
no permitir el olvido. En un año se suceden tantas situaciones, que con
frecuencia nos parece que ese tiempo no ha alcanzado para resolverlas
todas. La mayoría de las veces, creemos
que no es justo, que los momentos felices y relajados son muy cortos, que no
nos da tiempo a vivirlos plenamente. Por el contrario, nos parecen tan
prolongados aquellos que nos causan algún pesar, aquellos que se necesita que
pasen pronto y sobre todo, que no nos dejen heridas.
Ansiamos tanto vivir, pero vivir lo que la esperanza nos reclama, lo que
nuestro corazón y nuestra alma necesita para poder apreciar lo que la vida nos
ofrece y muchas veces, nos niega. Ansiamos, no solamente nuestras sonrisas,
sino la de todos los seres a los que amamos; si ellos no sonríen, la felicidad
es solo un espejismo que desaparece dejándonos un gusto agridulce. Buscamos con
una ansiedad que no reconocemos, llenar nuestros espacios de luz, intentando
esquivar las sombras que están ahí, que luchan contra esa luz para dominarla.
Esperamos, siempre esperamos, porque la vida nunca deja de ser una espera pero,
le insuflamos esperanza, el combustible que nos pone en marcha y no nos permite
abandonar.
Este ha sido un año muy difícil, para mucha gente pero, no solo la que
vemos desde la pantalla de un televisor, sino mucha gente cercana. Momentos en los que se ha tenido que poner a
prueba el deseo de salir delante, de seguir. Crisis en muchos sentidos, no solo
en lo económico, también en lo emocional. Reconocemos que, para muchos, nos
queda un camino pedregoso que transitar en cualquiera de las dos
situaciones… Pero una cosa es cierta,
todos queremos encontrar ese rayo de luz que nos indique, que vivir, o aprender
a vivir, es la fórmula para apreciar el tiempo.
"Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños".